Thursday, June 08, 2006

UN LIBRO QUE ME HA CONMOVIDO



LA LOCURA DE FOUCAULT

¿Quién eres signo de interrogación?
A menudo me hago preguntas.
Con tu atuendo de gala
pareces un juez.
Eres el más feliz de los signos de puntuación
pues al menos a tí te responden
Paul Michel (poema aparecido en el muro del manicomio de Clermont Ferrant)



La lectura de “Hallucinantig foucault” (Alianza Literaria) , el sorprendente e hipnótico libro de Patricia Duncker, difícil no devorarlo de un tirón, es una experiencia de la que es difícil salir indemne. Al principio parece que va a tratarse de una simple novela de investigación, con denso trasfondo filosófico, sobre un estudiante joven que, haciendo su tesis sobre un escritor francés contemporáneo se ha despistado en su propósito y, sobre todo, se encuentra confuso en su relación amorosa con una joven y arrogante estudiante germana. Creemos que va a descubrir algo más, algo misterioso y perturbador que le va a conducir al pensamiento del hombre que da título al libro: Michel Foucault. Pero Duncker pone enseguida las cartas sobre la mesa. Es la historia de la fascinación llevada al absoluto, del amour fou de un joven de sentimientos inciertos por un escritor maldito, apartado del mundo , recluido en un psiquiátrico francés , un joven escritor llamado Paul Michel, que compartió barricadas con el famoso filósofo pero que luchó en otra más barricada más peligrosa para la cordura y el mundo que la de la teoría y el ensayo sociopolítico , la de la práctica literaria, la de la creación como forma de traspasar y disolver fronteras entre lo aceptado y lo rechazado, lo homo y lo hetero, lo perverso y lo recto. Un libro sobre el peligro de leer y ser leído. La obra acaba siendo un dolorido canto de amor a la lectura, la escritura, una pasión que se convierte en locura y una locura que se convierte en una pasión que cura y causa heridas. El intento del atribulado protagonista por salvar a Paul Michel de su reclusión física y espiritual, de una de esas instituciones a las que Foucault denunció en algunas de sus obras capitales como “Historia de la locura en la época clásica”, se convierte también en un intento de comprenderse a sí mismo, de descubrir unos sentimientos y una sexualidad más sinceros, aunque también mas dolorosos y más raritos, que el amor, los sentimientos y la sexualidad a los que nos han acostumbrado. La distancia de edad, pensamiento y actitudes ante el mundo separan a los dos protagonistas absolutos de esta breve y certera aproximación a la otredad parece diluirse para, de pronto, reinstaurarse en una extraña aproximación a la experiencia “del afuera”, “de la exclusión” que Duncker sin duda ha visto en los tratados de Foucault sobre “ la vida de los hombres infames” y que de sus manos de literatura elegante y culta se convierten en tiernos y sólo a veces despiadados seres sin un rumbo fijo pero con una enorme personalidad y fuerza interior.

Wednesday, June 07, 2006

UN INTERESANTE ARTÍCULO DE GORKA GONZÁLEZ

Trágicas Bodas de Plata

por Gorka González


Aunque en esta página se hayan publicado una serie de artículos en esta Web acerca del vigésimo quinto aniversario de la pandemia del SIDA, he querido aportar mi visión. Además de que el hecho de publicar bastantes artículos pueda contrarrestar la poca información y repercusión que parece haber tenido esta fecha, por lo menos en este país. Mucho se ha dicho sobre los orígenes de este síndrome, sobre sus causas, su cura, sobre si aumenta o no, pero yo en estos momentos quiero hablar sobre los responsables de la pandemia. Y digo bien, responsables y en ningún momento culpables. ¿Por qué la diferencia? Porque culpable es aquel que ha cometido una falta ante la que ha de disculparse o ser castigado, pero responsable es aquel que además de ello tiene el deber de corregir su actuación para que la situación de la vuelta. Es decir, voy a hablar de los que, para mi opinión, son los auténticos responsables de una situación como es la actual, y a quienes se les puede pedir responsabilidades para que deje de ser así.

- Las industrias farmacéuticas: Su ansia de poder, su interés por lucrarse a base de traficar con patentes a costa de vidas humanas es, hoy en día, uno de los mayores actos genocidas que queda impune y que parece no va a tener un cambio rápido. La muerte de miles y miles de personas en el tercer mundo, debería caer en la conciencia de muchos de los responsables de estas industrias que no dudan en intercambiar estas vidas por engrosar su cuenta corriente.

- La iglesia católica: Esta institución ha puesto por delante de la vida de muchas personas su ideología, o mejor dicho, su inmovilismo ante normas escritas hace siglos e interpretadas y reinterpretadas siempre a favor de quienes tenían el poder. Siendo conscientes que su palabra aún influye en ciertos sectores de la población, no la usan para combatir la pandemia, sino para castigar a aquellos que ya la sufren con insultos y moralina más barata y a desarmar a aquellos que luchan por difundir el que hoy es el método más eficaz para frenar la pandemia: el preservativo. Y en esta cruzada que ellos solos han decidido emprender tienen como armas la desinformación, la mentira y la manipulación.

- La deuda externa: Entre otros de sus muchos efectos nocivos en la población de los países del sur, la deuda extrema ayuda a frenar la inversión de las ya debilitadas economías en la inversión que es necesaria, tanto como par6a poder pagar los elevados costes de las mencionadas farmacéuticas, como para poder ser autónomos y desarrollar ellos mismos un corpus científico que les permitiera desarrollar tanto vacunas, medicinas, como una seria inversión en publicidad, campañas y sensibilización.

- Los medios de comunicación:
Creo que es difícil que en una mente coherente entre la idea de que en este país, más de la mitad de la población (tirando a lo bajo) desconozca que este año se cumple 25 desde que apareció el SIDA, o mejor dicho, desde que se descubrió, y que ignores la mayor parte de la información sobre el tema, pero que todos sepamos que Rocío Jurado ha muerto o que la selección juega contra yo-que-se-quien. Ha llegado un momento en que las personas que deciden estar informadas sobre uno u otro tema han de recurrir a navegar por Internet, con la de escollos que se encuentra, porque la televisión es un dique seco en cuanto a noticias de calado social se refiere.

- Las personas de a pie: Porque no se puede responsabilizar sólo a los medios de comunicación y echarse a dormir. Estos son una empresa y dan al público lo que ellos quieren, a pesar de saber lo nocivo que pueda llegar a ser. Las personas de a pie a las que me refiero son aquellas que hacen suya aquella frase del Ché que dice que el conocimiento nos hace responsables, pero hacia el lado contrario, es decir, si no lo sé no puedo hacer nada. Cerrar los ojos y esperar que todos los males del mundo desaparezcan al abrirlos es una irresponsabilidad enorme. Es cierto que todos tenemos trabajos que nos dejan agotados, que el día a día nos trae quebraderos de cabeza bastante agobiantes como para no querer más, pero este tema ya es un quebradero de cabeza que debiera estar en la lista de todos.

- Las campañas institucionales: Las campañas de prevención del VIH por lo general comparten muchos aspectos con las campañas anti-droga y las de prevención de tráfico: las tres se revelan como inútiles. Su alejamiento con la realidad social, y su mero interés como elemento círquense en llamar la atención, y no en todos los casos, las presentan como fuegos fatuos, como una manera de quitarse la mala conciencia de no hacer nada, sin hacerlo, pero de una manera poco discreta para que la gente piense que sí se hace. Esto si hablamos en general y no mencionamos el escaso eco que las campañas institucionales tienen de los colectivos LGTB.

- La sociedad bienpensante: Todos aquellos que dieron la espalda a la prevención y a la difusión en los primeros meses, años (incluso ahora) por ser una enfermedad que se transmitía por relaciones sexuales consiguieron que aquella pandemia que se encontraba gestándose consiguiera el alimento para convertirse en el Leviatán que ha sido. Cuando asistimos a una sociedad en las que las enfermedades son investigadas y combatidas, no por su potencial virulencia o novedad, sino por ser más adecuadas para los círculos sociales nos llevan a situaciones límites. Este tipo de actitud no debería ser jamás perdonada ni olvidada.

- La homofobia: Aquellos bienpensantes, con las biblias bajo sus manos hablaban de castigo divino, mientras aquellas palabras les llenaban la boca al sentir que sus infames cruzadas habían encontrado un aliado para seguir atacando a ese grupo de pervertidos que hasta hacía poco estaban haciéndose fuertes, con la intención de volver a hundirlos en las catacumbas de los abismos sociales mientras ellos seguían dirigiendo la moral a la que todo sujeto debía adscribirse. Aquella frase de tiene lo que se merece ha calado en algunos sectores de la sociedad de tal manera que el binomio sida-gay es una función exacta en la cabeza de muchas personas

Pero ya que he empezado a hablar de los responsables de que la situación del VIH y del SIDA no quiero terminar este artículo sin nombrar a aquellos que han luchado para que la situación no esté peor; es decir a los responsables de que no perdamos la fe en la humanidad. Y con ello me refiero a los colectivos LGTB que han luchado y luchan por y para frenar la pandemia, a las asociaciones antisida que funcionan, que investigan, y que dan un apoyo que el estado de bienestar no cubre, a todos los voluntarios que conciencian sobre la importancia de la prevención tanto aquí como en el tercer mundo en condiciones insostenibles por más tiempo, a todos famosos y anónimos que, infectados, hacen de imagen digna para una enfermedad relegada por muchos a la marginación, y también a todos los que no miran a otro lado, a quienes no cierran los ojos y mediante una actitud positiva hacen que en su entorno se pueda luchar contra el SIDA y por supuesto a quienes reciben a una persona seropositiva como a cualquier otro ser humano, porque lo es.

Saturday, June 03, 2006

ZONA LIBRE



PASAJERAS EN UN MUNDO DE FRONTERAS


“Zona libre” es una interesante reflexión sobre la huida y su imposibilidad. Nunca se puede escapar del todo, y menos en medio de conflictos que no parecen tener solución a corto plazo. El controvertido realizador israelí Amos Gitai, desde siempre crítico con su país, vuelve a demostrar su peculiar sensibilidad cinematográfica y su no siempre accesible narrativa en su último trabajo de ficción, la historia de tres mujeres muy diferentes unidas por la adversidad. Una neoyorkina (Natalie Portman), una israelí (Hanna Laszlo) y una palestina (Hiam Abbass). El filme arranca con un largo primer plano secuencia de Rebeca (Portman) llorando desconsoladamente. Desconocemos totalmente el motivo de su tristeza, aunque sepamos que el conflicto palestino-israelí va a ser una de las claves del filme, algo así como el incómodo escenario que va a acabar, de un modo u otro, condicionando las vidas de las protagonistas. Rebeca llora en el interior de coche al que acaba de subirse, se ha separado de su prometido y la lluvia que empaña los cristales apenas nos deja entrever que está frente al Muro de las Lamentaciones. Pronto entabla un diálogo difícil con la conductora del vehículo donde se ha introducido (las dificultades de comunicación verbal e idiomática desaparecen cuando vemos la película doblada) Sabemos que ellas dos ya se conocen, la conductora era la chofer de la familia de su novio. Rebeca quiere huir, salir de Jerusalén, quiere irse da igual donde, y Hanna, una mujer israelí casada, con un marido herido grave en un atentado, tiene que ir ese mismo día a la “free zone” (un lugar de comercio libre de impuestos, cerca de Jordania) para recoger un dinero que le pertenece a su marido. Pero para ello deben cruzar varios controles y fronteras que pronto vemos que también existen en el interior de los personajes. Las fronteras, marcadas por los hoscos y machistas soldados israelíes o por los mismos puestos palestinos son siempre un peligro ya que ella viaja ahora con una joven y despistada turista cargada de un voluminoso equipaje. La sagacidad y la tozudez de ambas mujeres, particularmente de la israelí, definida como valiente y algo áspera, les permitirá atravesar esos controles pero no derribar las barreras que separan a los seres humanos y que se pondrán particularmente en evidencia cuando entre a formar parte del viaje Hannah, una mujer palestina de carácter también firme pero más dulce y reservado, la esposa del hombre que debe dinero a la israelí. La alegoría parece clara pero el director no nos da una solución, ni siquiera nos obsequia con un posible final optimista, prefiere la ambigüedad. Gitai parece encontrar en los personajes femeninos un halo de esperanza para un mundo lleno de violencia y desesperación. Gitai, que ha realizado varias de sus películas con protagonistas femeninas, discriminadas por cuestiones de género que atraviesan fronteras, pone en las mujeres un punto de esperanza para un principio de solución o cambio, algo así como lo que hace su coetáneo Eytan Fox- en un registro muy diferente- en los personajes gays, más abiertos y receptivos que los heterosexuales en sus filmes. La búsqueda de una identidad firme frente a las fracturas con las que se parte en un mundo dividido por la barbarie y la desigualdad está en el eje del filme de Gitai en el que la misma Rebeca- que se erige en la mirada desconcertada del espectador- no sabe definirse a sí misma. Un mundo dislocado por barreras materiales y simbólicas en el que Hannah, que fue llevada por su familia de Auswitchz a Israel, se aferra a un pasado de dolor para justificar un futuro incierto en el que puede estar haciendo el papel de predadora o comparsa de los predadores. Y en el que Leila, la palestina, se quiebra entre la fidelidad de su pueblo- ofendido y masacrado- , su lucha por la propia supervivencia y su condición de mujer marginada por sus propios conciudadanos masculinos (como el hijastro que la roba y repudia), que no ven en ella un modelo adecuado de mujer.