
Friday, May 26, 2006
V.O.

Friday, May 12, 2006
ARTICULO SOBRE LITERATURA


Monday, May 08, 2006
NUEVO TEXTO BREVE
LAS RAZONES DE FLAVI
“Quienes padecen anorexia- pérdida de apetito, ayuno- son sobre todo adolescentes. Las víctimas de la agorafobia- temor a lugares abiertos o públicos- suelen ser mujeres, con mayor frecuencia amas de casa de mediana edad, al igual que las víctimas de la incapacitante artritis reumatoide.
Dichas enfermedades son causadas por la socialización patriarcal de diversos modos. Obviamente, por supuesto, es probable que cualquier chica, pero sobre todo las vivaces e imaginativas, experimente su educación en la docilidad, sometimiento y abnegación como algo en cierto sentido enfermizo. Ser entrenada en la renuncia es casi por necesidad ser entrenada para una mala salud, ya que el primer y más fuerte impulso del ser humano es su propia supervivencia, placer, afirmación”
(Sandra Gilbert y Susan Gubar “La loca en el desván. La escritora y la imaginación literaria del siglo XIX. Ed. Cátedra. Feminismos”)
Flavio tiene dicienueve años y se mira al espejo dieciocho veces al día. A las doce de la noche vuelve a mirarse una vez más para ver los cambios que la tarde, las salidas, el estudio, el sexo o las fiestas han efectuado en su rostro, en sus hermosos ojos, en sus pronunciadas ojeras. Cambios que él califica a la vez de fascinantes y estremecedores. Flavio ha puesto en su a la vez tímido e insolente blogg sesenta cosas sobre sí mismo acompañadas de la advertencia de que no son del interés de nadie. A mi me interesaron todas pero sólo reproduciré aquí algunas.
. Me encanta mirar a los ojos a los profesores para incomodarles
. Amo a Virginia Woolf
. He intentado suicidarme un montón de veces
. Odio la lasaña vegetal
: Soy un manipulador nato
. Una falta de ortografía puede hacer que me desencante de alguien (a no ser que ese alguien sea muy especial)
. Prefería morirme antes de tener un hijo
.Me masturbo una vez cada quince días
. Tengo ganas de morirme cuando salgo del psiquiatra
. No creo en la Virgen María
. Creo que Jesús está un poco Over Rated
. Mi primer amor fue Arnaud, mi profesor de literatura del instituto
. Me gusta que me aten, soy medio sado-masoquista
. Fui virgen hasta los dieciocho
El espejo de Flavio es un espejo terrible e inmisericorde. Es como el de la madrastra de Blancanieves; siempre le dice la verdad del modo más cruel posible. Y a medianoche es como Cenicienta temiendo que sus encantos se conviertan en harapos, los carruajes con los que sueña en calabazas y los príncipes en viscosos y oscuros anfibios, sus zapatillas de deporte en zapatitos de cristal rompible. Ese otro espejo tampoco le perdona. Y Flavio come muy poco para estar más delgado y menos sólo. O no como nada o me doy atracones, comenta. Aunque lo primero ha sucedido con más frecuencia que lo segundo. Ha pasado de 70 Kg. a 53 en sólo unos meses. Ha tardado mucho tiempo en darse cuenta de que estaba realmente enfermo y no está seguro de que en su entorno se hayan dado cuenta del todo. Aunque su familia le pague un psiquiatra de San José, la ciudad de Costa Rica en la que vive. Ese psiquiatra del que siempre sale con renovadas ideas de muerte.
Flavio escribe muy bien, ya tiene alguna publicación, y a pesar de su delgadez pronunciada es un chico hermoso, con una mirada intensa, no me extraña que haga bajar los ojos a los profesores. Es estudioso y perfeccionista, nunca está contento del todo. Adora a algunas de sus maestras de literatura, le gusta su profesor de gimnasia, aunque no la clase, y, en general, está decepcionado con la Universidad pues pensaba sería completamente diferente al instituto.
Flavio me ha escrito: no soy nada tímido. Tiene amigos y amigas e incluso algunos devotos de las atormentadas confesiones que leo en su blogg “Confesiones de un bibliotecario”, en el nuevo y en el que se quedo paralizado por esos misterios del ciberespacio y las tecnologías. Los dos se llaman igual. Flavio adora lo mismo Harry Potter que “El segundo sexo”, la prosa densa y modernista de la Woolf que la música a la última moda. Y por su desarmante sinceridad podría pensarse que efectivamente, la inhibición no está entre las características de su personalidad. Pero también me comenta que la principal razón de dejar de comer fue la soledad. La inmensa soledad y el vacío que siente, a pesar de sus amistades, y de sus ocasionales ligues con otros chicos, por lo general menos exitosos de lo que a el le gustaría. A estas alturas ya estaréis, como yo estuve a punto de hacer, clasificando, definiendo, diagnosticando poniendo etiquetando, incluso descalificando a Flavio.
Es inmaduro estaréis pensando, es el típico adolescente, vive en una localidad casi tercermundística que mira a los modelos culturales, socioeconómicos y corporales del Imperio, es el típico chico listo y aplicado que no se quiere a sí mismo y no se relaciona del todo bien con los demás, es demasiado exigente consigo mismo y con los que les rodean, es narcisillo y auto lesivo, es gay y todavía no lo acepta bien, es anoréxico, tiene problemas de autoestima, autoconcepto y trastornos alimentarios, como el los llama.
Flavio no parece hacer mucho caso de esas etiquetas que le hemos puesto o que el mismo se pone ocasionalmente y desde su desván Web lanza una mirada desafiante al mundo, llena de dolor pero sobre todo de un inmenso e inclasificable amor. Un amor que no puede tener código de barras, ni barrotes, como su cuerpo delgado, desafiando cánones.
Flavio casi sólo recibe comentarios de chicas que le llaman cariñosamente Flavi. Flavio ha dejado claro en su blogg que es gay, que lo pasó fatal en su pubertad y que siempre le ha gustado lo masculino. Cuenta como rezó a Dios para cambiar, como cambiaba de canal cada vez que salía un torso masculino en los anuncios y como lloraba días y noches enteros. Pero ya está tranquilo y aunque fue virgen hasta los dieciocho ha tenido varias historias y muchos rollitos. Flavio es un chico deseado y deseante. Confiesa que le gusta el sexo y detesta a la gente que todavía tiene tabúes a la hora de hablar de ello. Esos tabúes de los que tanto le ha constado desprenderse, y que aún se agarran a una piel delicada. Si no estamos al tanto la gente como Flavio seguirá en peligro. De hecho ya no puedo ver su blogg. Ha sido engullido. Tengo miedo. Como decía Tennessee Williams: Si no estamos al tanto los gorilas tomarán el mando.
Thursday, May 04, 2006
ARTICULO NUEVO DE JAVIER SÁEZ
Por Javier Sáez

La comunidad bear, que surgió como reacción contra un modelo de cultura gay estandarizado que excluía otros cuerpos y otras formas de deseo, corre el riesgo de convertirse a su vez en una cultura excluyente. Y lo que es peor, aliándose con el régimen que produce la mayoría de los procesos de marginación y odio homofóbico: el régimen heterosexual.
Escuchamos cada vez más en boca de muchos osos expresiones como “la pluma no tiene cabida en nuestra cultura”, “somos gente normal, no como esas locas afeminadas”, “lo nuestro es la masculinidad natural”, etc... Sólo les falta decir que los osos en realidad somos heterosexuales que por accidente follamos con hombres. ¿Ahora resulta que la cultura de los osos es el retorno del hombre de verdad, el de la copa de soberano y la faria, que lee el Marca mientras se rasca los huevos antes de golpear a su mujer? La plumofobia que se respira entre algunos osos (no todos, por suerte) supone una alianza repugnante con lo peor del machismo y la misoginia (“en nuestros bares no entran chochos ni locas”) que caracteriza la cultura dominante, es decir, hetero, y en el fondo no es sino otra forma de homofobia.
Además, esa posición de “somos normales” olvida que el mundo hetero va a seguir aplicando su régimen, va a seguir considerándonos unos degenerados, una cosa rara, o como mucho algo exótico, para dar un toque pintoresco en los programas de la tele. Querer ser normal, o incluso querer ser un hombre, con todo lo que eso implica, me parece una aspiración de lo más triste. Aunque parezca que los heteros te “aceptan” en su mundo cuando te felicitan encantados “porque no se te nota nada” (o sea, “porque no pareces un maricón de mierda, a los que no soporto”), parece que algunos olvidan que el oso en realidad es una monstruosidad ontológica, y en ello reside su gracia y su potencia subversiva. Somos monstruos porque un hombre de verdad, como dios manda, natural, normal... es hetero, folla con tías. Y el oso, mal que le pese a alguno, es maricón de arriba abajo. Y ahí vienen los problemas para el cerebro binario hetero: “pero ¿cómo es esto?, un tío fuertote, peludo, barbudo, de 120 kilos, mas basto que un arado... ¿folla con otros tíos?” ERROR. FILE NOT FOUND. WINDOWS DETECTÓ UN FALLO EN EL SISTEMA. PLEASE, RESET. Los heterocircuitos del chip homófobo empiezan a echar chispas, humo, y revientan. Y esa es precisamente nuestra ventaja y nuestra conquista, nos gustan los rasgos masculinos y viriles, pero sabemos que eso es tan artificioso como cualquier otra identidad, y lo ponemos en cuestión precisamente con algo tan contradictorio como soltar pluma, algo que, por cierto, hacen muchísimos osos. Rompemos el estereotipo de lo que significa ser hombre, y eso es tremendamente subversivo: “sí, somos como tú de viriles, pero resulta que somos maricas, nos gustan los hombres y además podemos chillar como la que más o hablar en femenino si nos da la gana”. Se trata de aprovechar la potencia performativa de nuestra posición paradójica para desmantelar el dispositivo binario de sexo y género que regula nuestras vidas y produce los odios y las persecuciones. En efecto, muchos osos tenemos pluma, o nos encanta que la tengan otros osos, o nos podemos travestir si nos apetece, o podemos bailar con más contoneos que Shakira, porque no hay ninguna masculinidad esencial que reivindicar o proteger, eso es una ficción hetero. La masculinidad y la feminidad son posiciones vacías, que no se corresponden con los hombres y las mujeres. Por eso mismo hay también masculinidades sin hombres, como demuestran muchas subculturas lesbianas (drag-kings, butchs, camioneras, las garçonnes francesas de los años 20, las lesbianas leather, etc.). Judith Halberstam ha estudiado todas estas subculturas en su fascinante libro “Female masculinity”, libro muy recomendable para los que todavía piensan que lo masculino es “cosa de hombres”.
Esta paradoja está vinculada a otro de los tópicos de la cultura osuna: somos naturales. Vamos, que los osos acabamos de bajar andando de los Picos de Europa. Pero resulta que en vez de miel tomamos cerveza, éxtasis, popper, ghb, coca o ketamina, y en vez de ir desnudos, vestimos camisas a cuadros, vaqueros, cinturones, botas, gorras, tirantes, nos recortamos cuidadosamente la barba y la perilla, nos afeitamos la cabeza, nos tatuamos... Curiosa naturaleza. Somos una subcultura que juega y disfruta con los rasgos de la masculinidad, pero de ahí a creerse que ésta existe como algo “natural” hay un peligroso paso. En realidad esta palabra encierra otra trampa: la palabra “natural” significa heterosexual. Para el código hetero, los hombres “de verdad” no se cuidan, no se ponen camisas de licra, no se pintan, no llevan tacones, no chillan, no lloran... es decir, son “naturales” (pero ojo, tampoco follan con tíos, eso es “antinatural”). El problema es que la artificiosidad con que se construye el hombre “de verdad” no se ve, es una omisión. Es silenciosa, muda. Supone controlar sus gestos (¡esas manos!), sus voz (no grites!), sus ojos (no mirarás el paquete ajeno), su cuerpo (¡esas caderas!; los hombres deben bailar con la movilidad del robot R2D2, como mucho).
Lo importante del código “natural” es obedecer a esa ley según la cual los hombres no hacen cosas raras con su cuerpo ni con su vestimenta. Ese “no hacer” es lo masculino, y en realidad se basa en “controlar”. Pero ese mismo el dispositivo es tan artificial como la pluma. Lo que uno aprende desde pequeño - todos los niños varones-, es a reprimir y controlar cualquier gesto, voz y deseo que pueda revelar “afeminamiento”. Y si uno es marica, aprende mucho más rápido a reprimir esos signos externos, hasta el punto de que a veces me pregunto si la masculinidad excesiva de que hacemos gala los osos (esa voz grave, esos gestos torpes, rudos y bruscos, esos abrazos golpeándonos las espaldas con fuerza, esa exhibición del vello corporal) no son sino una consecuencia de ese aprendizaje “quenosemenotequesoymarica” generado por el terror infantil a ser descubierto. Ya se sabe, lo peor en un colegio es ser el niño mariquita. Para disimular algunos aprendimos demasiado bien el código y nos hemos pasado. Y por eso hablamos aquí de traición: los niños proto-osunos sobrevivimos en la escuela y en el instituto con nuestros gestos machirulos y nuestra barba precoz. “Pasamos” por hombres de verdad, algunos incluso jugábamos al fútbol. Los niños menos obedientes, o peor adiestrados, de pluma incontrolable, perecieron en el intento de ser normales (o ni siquiera lo intentaron, en un gesto que les honra), se convirtieron en niños mariquitas, y sufrieron el escarnio, la humillación, el insulto y la violencia. La misma violencia que está detrás de frases como “entre los osos no tiene cabida la pluma”.
¿Los osos plumófobos están orgullosos de colaborar con ese exterminio? ¿Cuál será el siguiente paso hacia la normalidad, quedar con neonazis para ir juntos a apalear maricas a los parques? Los osos estamos ahora en esta encrucijada política: podemos reivindicar la diversidad, disfrutar de la pluma y cuestionar la homogeneidad que supone “lo normal”, o podemos aliarnos con el enemigo en su cruzada heterrorista en defensa de la masculinidad “natural”.
Javier Sáez (Burgos, 1965) es sociólogo y traductor. Es autor del libro TEORIA QUEER Y PSICOANÁLISIS, y coautor de los libros EL EJE DEL MAL ES HETEROSEXUAL y TEORIA QUEER: POLITICAS BOLLERAS, MARICAS, MESTIZAS, TRANS. Ha prologado y traducido con Beatriz Preciado el libro de Judith Butler LENGUAJE, PODER E IDENTIDAD, y con Paco Vidarte EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL de Monique Wittig. Es el responsable de la revista electrónica queer www.hartza.com. Es el coordinador, con el fotógrafo Antino, de la campaña “OSOS CONTRA EL SIDA: PELOS SÍ, A PELO NO” (www.antinoo.com). Actualmente trabaja en el Fondo Social Europeo.
Monday, May 01, 2006
MI ULTIMO ARTICULO SOBRE CINE QUEER

CIUDADANOS QUEER, PARODIA, HOMENAJE Y APROPIACIÓN FÍLMICA
“Velvet Goldmine” de Todd Haynes y “Ciudadano Kane” de Orson Welles.


“Velvet Goldmine”, el tercer largometraje del realizador Todd Haynes, sigue una estructura narrativa e incluso una serie de situaciones y personajes que, en cierto sentido homenajean, copian o parodian al clásico por excelencia del cine estadounidense “Ciudadano Kane” de Orson Welles. Haynes saltó a la fama como realizador del controvertido filme de episodios “Poison”, otro homenaje, esta vez al universo poético y homoerótico de Genet gracias al que se convirtió en uno de los abanderados del “new queer cinema”. Cambió, al menos en apariencia, de registro para introducirse en un mundo femenino atormentado y en un registro ciencia-ficción antiutópica con “Safe”, un infravalorado título de honda dureza, hermética realización y una espléndida interpretación de Julianne Moore (a la que retomaría con resultados aún más espectaculares en “Lejos del cielo”, su último trabajo estrenado y su gran salto al cine “mainstreain” con nominaciones a los Oscars incluidas).

Al periodista (Christian Bale) ya acomodado, un antiguo seguidor de la moda y el rock glam que le ayudó a descubrirse a sí mismo, se le encarga la misión de investigar al personaje estelar de Brian Slade, un ser supuestamente fascinante que encarna un irreconocible Jonathan Rhys Meyer (Match Point). El joven periodista , de aspecto algo desencantado, tras una adolescencia difícil marcada por la homofobia familiar, las dudas sobre su identidad y su aficción a la música y el estilo del glam-rock, emprende sin muchas ganas su andadura indagadora pero pronto se resucita en él cierta nostalgia por aquél mundo y aquellos días rutilantes al que perteneció. Los personajes que busca y entrevista nuestro investigador son una clarísima evocación de los que aparecen en “Ciudadano Kane”. Visita al amigo-manager, en silla de ruedas, y la esposa despechada, hosca y amargada, sentada sola en la mesa de un bar. Estos dos personajes, incluidos en atmósferas similares a los del filme de Welles, sirven a Haynes para articular largos y complicados flash-back en los que el cambio de punto de vista en esencial. El "Rosebud", palabra enigma del filme de Welles, se ve sustituido por ese broche verde que lleva el niño del comienzo y que evoca el clavel verde que portaban con orgullo los dandys del diecinueve en un filme donde la sombra de Oscar Wilde está siempre presente. Frente al misterio de Slade, su aspecto andrógino, su sensual música y su personalidad esquiva encontramos la carnalidad y actitud provocadora de Kurt Weill al que da vida un Ewan McGregor todavía en estado de gracia (márcandose de entrada un baile desafiante con desnudo incluido) Junto a ellos como Mandy, la mujer de Slade aparece una simpática e intensa Toni Collette que se ve finalmente desplazada por estos dos grandes tigres de papel masculinos del mundo de la música de los setenta que se enamoran pero no pasa mucho tiempo sin que sus poderosos y atormentados egos choquen. Haynes como en "Far from heaven" hace una crítica del papel marginal que se otorga a las mujeres en las relaciones homosociales y homoeróticas entre varones y cómo su intento de comprender y aceptar no se ve recompensado.
El homenaje cinéfilo que muchas veces deviene en parodia ha sido esencial para los realizadores de cine queer y gay independiente y un aspecto no lo suficientemente comentado por los estudiosos. La parodia de “Sunset Boulevard” (particularmente de su célebre arranque con el cadáver parlante en la piscina) de Bruce LaBruce en “Hustler White”, la que hace brevemente Gregg Araki en "Maldita generación" de la secuencia de voyeurismo de Norman Bates en “Psicosis” (el ojo en primer plano, la abertura en la pared y la ducha) muestran la memoria cinéfila y la apropiación camp. Y en términos apropiativos destaca sobre todo la revisión, en ciertos aspectos respetuosa pero también perversa que hace el propio Haynes del melodrama sirkiano (“Solo el cielo lo sabe”) en “Lejos del cielo”. Estos parciales "homenajes" no deben ser pasados por alto a la hora de estudiar el posicionamiento de estos cineastas respecto a un legado cultural visual que pesa, que les ha marcado como espectadores y cineastas, pero que son capaces de cuestionar.
Saturday, April 29, 2006
MYSTERIOUS SKIN
“Mysterious Skin”, el filme de Gregg Araki y la homosexualidad infantil y adolescente.
Acaba, por fin, de salir en castellano el DVD de “Mysterious skin” (titulada aquí “Oscura inocencia”). El último y para mí el mejor trabajo del realizador independiente estadounidense Gregg Araki (uno de los abanderados del new queer cinema) no llegó finalmente a ser estrenado comercialmente en las salas españolas a pesar de sus premios en el Festival de Gijón y en varios festivales de cine gay-lésbico de todo el mundo. La película es una dura pero también poética y fascinante reflexión sobre la infancia y la herida. Las heridas que dejan en dos chavales los abusos sexuales que sufren de pequeños por parte de un entrenador deportivo. Pero además de este tema, tratado con sinceridad y sin sensacionalismos, aborda otra cuestión aún mucho más tabú. La homosexualidad infantil y adolescente. Para la psicología oficial, tradicional o no, la elección o la orientación sexual “definitivas” se adquieren en la adolescencia o incluso después pero somos muchos los que hemos sentido siempre nuestro deseo o la elección de nuestro deseo como algo que se ha manifestado mucho antes, incluso antes de lo que podemos recordar. Y sin necesidad de que nos lo definan o “diagnostiquen”. Si esto es o no oscuro o es más o menos inocente entra en categorías de juicio que no vienen al caso. La invisibilización de la homosexualidad infantil y adolescente tiene negativas consecuencias y lleva a, entre otras muchas cosas, a que no se contemple la homofobia y la violencia sexista cuando se habla (y se hace cada vez más) del famoso “bullyng” o “acoso escolar” en las aulas. Lleva también a un mayor índice de suicidios entre los adolescentes gays o lesbianas que entre los heterosexuales o a una temprana psiquiatrización de algunos de ellos y ellas. En el filme de Araki vemos que, a sus ocho años, el chaval también siente el deseo por el cuerpo del entrenador, se siente querido por él, aunque efectivamente se pone en evidencia la irresponsabilidad de éste por su forma de manipularlo y se nos muestra los catastróficos resultados emocionales del abuso. Pero como todos los filmes de Araki va más allá de lo que aparentemente plantea. Además de reconstruir ese mundo a la vez triste y ligeramente cómico, poético (con toques mágicos) y desgarrado (no exento de crudeza) de la prosa de Scott Heim (“El corazón más oscuro de la tierra”) nos muestra la dificultad de dos adolescentes, nacidos en los EEUU profundos, de desarrollar sus sentimientos y curar sus heridas en un entorno degradado, homofóbico, hipócrita y violento, donde carecen de referentes y modelos, donde la soledad se une al peso de un pasado que les ha marcado. Uno se entrega, desde la amnesia provocada por el trauma a la fantasía, las pesadillas y la autoreclusión emocional (algo muy característico de la narrativa de Heim) y el otro a la prostitución y a una vida acelerada y algo autodestructiva. Crecen en familias desestructuradas o marcadas por la opacidad y la ignorancia hacia lo que les ha pasado y su posibilidad de encuentro con iguales es muy limitada. Aunque cuando aparece está marcada por la ternura del encuentro y el reencuentro. Cómo el increíblemente divertido y conmovedor amigo de Neill. Han nacido en pequeñas localidades donde la diferencia erótica o racial es fácilmente señalada, cuando no perseguida. Sus expectativas de futuro son o trabajos basura o estudios en Universidades donde se reproduce muchas veces la misma estupidez de la que huyen. La narrativa de Araki es como en todos sus filmes a la vez delicada y agresiva, con un espléndido montaje, un hipnótico uso del sonido y la iluminación y una reinvención del hecho fílmico desde la mirada homoerótica que ya vimos en “The living end” (sobre una pareja de seropositivos) o en “Maldita generación” sobre el triángulo am
oroso poco convencional formado por dos chicos y una chica muy jóvenes y algo desorientados.

Sunday, April 16, 2006
EL ENFADO DE ANNIE PROULX

La autora de "Brokeback mountain", Annie L. Proulx ha montado en cólera porque la Academia de los Oscars no ha premiado como mejor película al filme de Lee. En un artículo publicado en The Guardian se despacha a gusto con la ceremonia, a la que me temo no volverá a ser invitada, y con los académicos a los que llama "Heffalumps conservadores". La traducción del término "Heffalumps" es compleja pero creo que está inspirado en unos personajes de ficción y es algo así como "elefantes de mente infantil". Proulx llama, como quién no quiere la cosa, "Trash" (basura) a "Crash" y acusa a la productora Lion´s Gate de influir en los votantes regalando Dvds del filme ganador. En su artículo titulado "Sangre en la alfombra roja" se mete también con los presentadores, los decorados (con un cartel de neón donde se leía "Scienciología"), las caras limousines (dice que parecía la salida del "Bingo") , los chistecitos y los anuncios y acaba definiendo todo aquello cómo paradigmático del provicianismo moral y mental. También acusa a la academia de "desconocer las verdaderas realidades sociales de su país" y de no haberse atrevido a premiar el filme basado en su bellísimo relato corto. Yo no creo que "Crash" sea una basura, y como cine me parece que aporta más que la por otro lado valiente y apreciable "Brokeback mountain", un historia real como la vida misma algo estropeada por el clasicismo de Hollywood, pero desconozco las razones por las que, si era la gran favorita, no la han premiado. No se si Proulx tiene razón, es posible, desde luego la tiene en que la ceremonía fue- siempre lo ha sido- una horterada. A mí me gusta más la interpretación de Ledger como Ennis del Mar que la afectada y teatral recreación que hace Philip S. Hoffamn del autor de "Otras voces, otros ámbitos" (no sólo escribió "A sangre fría") en la para mí discutible, aburrida y no del todo verosímil "Capote". Proulx hace un resumen despiadado, en su mordaz artículo, de la sacrosanta "fiesta del cine de Hollywood" , y nos invita , en un futuro, a fijarnos únicamente en los premios de Cine Independiente.
Saturday, April 08, 2006
TEXTOS SOBRE GÉNERO Y OTRAS CULTURAS (2)
issabte 12 de març de 2005.
Joaquín Montaño, de 36 años, es gay y gitano. Y habla abiertamente de las dos cosas. Ser locuaz en este tema, en medio de la niebla atávica que siempre ha envuelto esta conexión, le hace especial. Aunque él no lo ve así. "Vengo de una clásica familia gitana, somos 10 hermanos, y mi condición se me notó siempre y se aceptó". "El estereotipo que tiene sobre el tema la sociedad paya no sirve en mi caso ni en otros que conozco", insiste este vecino de Huelva.
"Mi experiencia", comenta, "es que hay mucha gente que calla o que lleva una doble vida, pero más por miedo a que el entorno le rechace que porque los suyos verdaderamente estén dispuestos a echarle fuera para toda la vida". "Lo de expulsar al hijo homosexual, yo lo conozco sobre todo como cosa de más antiguo", comenta Manuel, un gitano de Valencia con más de 60 años y con varios hijos y nietos. "Esa manera de ser, o se consideraba de artistas, o como algo muy bajo, que no era de verdaderos gitanos". "Hoy, por regla general, se ve aún algo raro; pero no tanto como deshonra para la familia, sino como que puede pasar porque es cosa de los nuevos tiempos". En la cultura gitana, históricamente ágrafa, sólo cuenta la vivencia que se transmite; es decir, que si no se habla de la homosexualidad es como si no existiera. Y así ha venido sucediendo hasta ahora.
Los gitanos españoles -entre 500.000 y más de 600.000, según la fuente consultada- encierran una gran disparidad de comportamientos individuales y colectivos. Sin embargo, los gitanos se han aferrado eventualmente a elementos conservadores de su entorno como un modo de no diluirse, de no perder trazos culturales propios. Y con desigual suerte: mientras que algunos de sus signos fundamentales se han desintegrado en nuestro país -el idioma romanó, que nadie habla ya-, han asumido como propios otros basados sólo en el terror a un cambio definitivo. Uno de éstos es la anulación pública secular de las relaciones sentimentales entre el mismo sexo. A los grandes prejuicios típicos que la sociedad mayoritaria ha mostrado en esta cuestión, los gitanos han añadido otros, como los que indican que el desarrollo de esta vivencia podría anular su organización social clásica, establecida sobre el género, la edad, la gran familia y los hijos. Por eso, cuando el Gobierno de Zapatero habla de abrir las puertas al matrimonio entre gays y lesbianas, los españoles gitanos -heterosexuales y homosexuales- lo ven como algo pensado sólo para payos, algo ajeno a ellos.
"No obstante", indica Joaquín López Bustamante, director de la revista de investigación cultural calé I Tchatchipén, "los cambios que están produciéndose en el seno del colectivo son constantes: cada vez la gente se casa más tarde, tiene menos hijos, aumentan los matrimonios mixtos y los divorcios, mengua la familia nuclear y crecen las familias monoparentales". "Estos fenómenos", opina, "antes no se concebían, y ahora forman parte de las posibilidades vitales". "Del mismo modo", apunta, "se dan también las relaciones homosexuales, y no hay motivo real para que no se asuman". "El cine, la televisión y los medios no sólo están normalizando la percepción de la presencia homosexual en la sociedad mayoritaria, sino también en la gitana", añade. Aunque poco a poco. "La sucesión generacional mejorará esto", cree.
En este sentido, Carmen Méndez, antropóloga y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, constata que los jóvenes gitanos son día a día más abiertos; pero señala que algunos, en medio de la complejidad del mundo actual, "pueden tomar modelos anticuados para aferrarse y autoafirmarse".
Una opinión que comparte Manuel García Rondón, secretario general de la federación asociativa Unión Romaní. De 53 años, vinculado desde 1975 al movimiento reivindicativo gitano, conoce de cerca los problemas que sufren los homosexuales de su etnia. "No han estado en un armario, sino en una caja fuerte", afirma. "Los que teníamos que haber hecho avanzar más las cosas hemos tenido miedo del apayamiento, de que se nos considere poco gitanos: es un fantasma horroroso". En consecuencia, "parte de nuestros jóvenes sufre una gran crisis de identidad, confunde cosas y llega a copiar modelos de conducta rancios". "Copiar es sencillo", explica, "lo difícil es adaptarse, que es lo que ha garantizado la supervivencia de nuestro pueblo". Por eso considera "patético que ahora se recuerde Auschwitz y, pese a que los nazis mataban tanto a gitanos como a homosexuales, no asumamos con normalidad esta tendencia sexual". "Decimos que luchamos por la igualdad, pero qué hipócritas seremos si continuamos la ignorancia de nuestras propias minorías". García Rondón opina que las distintas creencias religiosas, con su severidad moral, no han ayudado a levantar el manto de silencio, aunque, según la antropóloga Carmen Méndez, que ha estudiado la evolución del evangelismo gitano, "una cosa es la doctrina y otra la práctica, que acepta más, y acostumbra a graduar su flexibilidad según el pastor que esté al frente de la congregación". Hay, de hecho, presencia constatada de homosexuales gitanos evangélicos, laicos y católicos.
Camuflar el lesbianismo
"Me gustaría que dejáramos de ser cínicos", dice Josefa Santiago, gitana, de Alicante, de 34 años, que trabaja de técnico de inserción sociolaboral, "porque, pese a los cambios, se ve mucho aún lo de hacer como si esta tendencia fuera sólo cosa de gente obsesionada por el sexo". Asegura que "la homosexualidad femenina se camufla, ya que se ve menos raro que dos mujeres vivan como amigas". "Todo el mundo sabe que son algo más, claro, pero ellas y el resto hacen como si no se supiera". "Es muy complicado porque el tema no parece importar ni a payos, ni a gitanos", dice Josefa, que tiene contacto con gitanos homosexuales de uno y otro sexo que viven su condición "con angustia".
En esto coincide Eva María Tuya, una trabajadora social de Toledo y estudiante de antropología que realizó una investigación sobre el lesbianismo calé. Durante casi un año habló con gitanas lesbianas de distintos puntos de España, y en su trabajo recogió el testimonio "de 11 o 12 mujeres". Insiste en que es difícil generalizar a partir de una muestra, pero afirma que "las lesbianas pueden llegar a vivir situaciones límite", incluso recogió "un caso de gran violencia". "Lo que observé es que la que manifiesta abiertamente lo que es y quiere vivir como tal, se va lejos, porque siente que arremete contra el legado de la cultura y la familia, contra su propia madre, que la ha educado para ser perfecta esposa y madre a su vez; muchas han dejado jóvenes el colegio, no tienen formación, no van a encontrar trabajo fuera del entorno porque los payos no contratamos a gitanas. Con ese panorama, ¿cómo no van a llevar oculta la condición sexual?".
En cambio, Juan David Santiago, de 30 años, de la asociación Alicante Kalí, educador y estudiante de psicología, la hizo pública -como también Joaquín Mon-taño- en un medio específico, la revista gay Zero. Su trayectoria asociativa siempre ha estado marcada por el avance, y cree imprescindible "romper con el mutismo generalizado sobre la homosexualidad para romper con la esquizofrenia social que genera". En su opinión, "en ningún sitio dice que ser homosexual contradiga el modo de vida gitano, lo que sí va en contra es llevar a los hijos a la hamburguesería todo el fin de semana y dejarlos jugar a la consola 23 horas seguidas, que es lo que se hace mucho hoy".
"Los calós", opina, "tenemos ahora mismo un problema real mayor que cualquier otro: no hemos sido capaces aún de crear espacios sociales para comunicarnos y decidir qué es lo que queremos, hacia dónde vamos, qué debemos cambiar y cómo lo hemos de cambiar; ni las iglesias, ni las asociaciones son suficientes para esto". Y sin ello, reconoce, el terreno hacia lo laberíntico puede continuar abonado.
Las asociaciones, en otro plano
LAS ASOCIACIONES GAYS no sabrían cómo tratar la cuestión, y las ONG y asociaciones de ámbito gitano no se dedican a ella". Lo constató Eva María Tuya en su trabajo sobre el lesbianismo. Mayoritariamente, las asociaciones gitanas se dedican a programas de inserción sociolaboral, y no tratan específicamente situaciones culturales o de desarrollo personal. García Rondón, de Unión Romaní, reconoce que "debemos hacer algo, quizá fomentar la paridad de tendencia sexual en las juntas directivas". José Manuel Fresno, director de la entidad progitana Fundación Secretariado General Gitano, confirma que "no hay un programa preciso sobre esta cuestión, nuestra prioridad es trabajo y vivienda, y pensamos que aún hay mucho que hacer; nos plantearíamos algo específico si detectásemos la demanda gitana de un programa, aunque es un tema difícil, porque la homosexualidad se lleva callada". Según Fresno, "hemos tenido trabajadores y usuarios con esta condición, entendemos el vivir gitano como algo plural". Por eso, "si alguien acude a nosotros con una vivencia problemática de esta índole, le apoyamos, le vamos a acompañar al departamento social que le va a prestar ayuda".
JOAN M. OLEAQUE El PAIS, DOMINGO - 06-03-2005
Thursday, April 06, 2006
TEXTOS SOBRE GÉNERO Y OTRAS CULTURAS(1)

Terrorismo íntimo: la vida en la frontera (Gloria Anzaldúa)
en Otras inapropiables, Feminismos desde la Frontera. Ed. Traficantes de sueños. Colección Mapas, 6.
Creative commons.se permite la copia ©
Tuesday, April 04, 2006
LAS RAZONES DE JO

Sunday, March 26, 2006
RECORDATORIO

Ha muerto Eloy de la Iglesia. Un director que marcó como pocos un momento clave de nuestra historia reciente: la transición democrática y la relativa conquista de libertades que fue suponiendo y que él plasmó precozmente en el cine. Eloy fue un realizador a la vez maldito y extraordinariamente popular. Sus temas eran altamente espinosos pero su accesible narrativa buscaba la complicidad del público. Introdujo por primera vez, a finales de los años setenta, temas entonces tabúes como la delincuencia juvenil, la desestructuración social a través del paro y el consumo de drogas, la homosexualidad (y la homofobia de derechas y de izquierdas), la cuestión del nacionalismo vasco, y todo ello a veces en una misma película. Títulos como “Los placeres ocultos” o “El diputado” fueron sonados escándalos y provocaron encendidos debates por mostrar protagonistas gays, contextos sociales convulsos y atrevidas escenas de sexo cuando el dictador estaba recién muerto y la "Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social" todavía vigente. Todo el mundo ha oído hablar de otro éxito-escándalo de su cine “El pico”, convertido en trilogía. Su cine fue acusado de demagógico, panfletario, sensacionalista, morboso y hasta populista. A pesar de ello, recientemente, se han reivindicado algunos aspectos de su obra y algunos de sus mejores títulos han sido revalorizados, muchas veces desde la crítica cinematográfica extranjera. La frescura y el desparpajo de sus imágenes, su cálida mirada sobre los personajes y su radicalidad política- que en sus filmes se fue diluyendo- quedan en la memoria de la valentía creadora de los años setenta y ochenta. Hizo algunas películas de las que se llaman alimenticias (destinadas a un gran éxito comercial), como su adaptación de la obra teatral “La estanquera de Vallecas”, y algunos títulos decididamente minoritarios, como su particular versión de la obra de Henry James “Otra vuelta de tuerca”. Se adelantó a Almodóvar en su forma de retratar sectores, grupos sociales y minorías que habían estado ausentes en el celuloide oficial patrio. Aunque su tono, su estilo y su forma de contar no tengan nada que ver. Su cine fue tachado de efectista, tremendista y voluntariamente “generador de polémicas”, su relativo descuido en la planificación de algunos filmes y su atrevimiento en cuestiones de erotismo filmado fue descalificado bajo la sorprendente etiqueta de “la estética del calzoncillo”. No obstante, hoy día, cuando siguen vatiendo recórds de taquilla las sucesivas entregas de la saga de “Torrente” y su gruesísimo trazo no está de más recordar que al menos el cine de Eloy intentó ser honesto, fiel a sí mismo y su particular visión del mundo. Es probable que algunos de sus títulos no hubieran sido posibles en el variopinto panorama del cine español actual. Y eso ya nos dice algo. Estuvo muchos años ausente de la filmación por diferentes problemas, algunos de ellos de salud, e hizo una breve y sólo mediocre reaparición con su ligera adaptación de “Los novios búlgaros” de Eduardo Mendicutti. Eloy, no obstante, nunca dejó de ser respetado por sus colegas de profesión, bastante menos por la crítica especializada, y fue muy querido por las generaciones de cineastas o guionistas jóvenes que llegaron a, tuvieron la suerte de conocerle. Su desaparición, aunque para algunos fuera ya un dinosaurio del cine español, nos deja otra pregunta incómoda: ¿qué más podría habernos dicho Eloy sobre el momento y el país en que vivimos, sobre el aquí y el ahora? No hay respuestas fáciles. Hasta siempre, inconformista.
Eduardo Nabal
Sunday, February 19, 2006
ARTICULO DE JAVIER SAEZ SOBRE LA PANDEMIA DEL SIDA EN LA ACTUALIDAD
Javier Sáez
Algo falla en la política de prevención contra el sida en el Estado español. Este año se cumplen 25 años del inicio de la pandemia y España sigue siendo el país con la tasa de infectados por VIH más alta de Europa occidental (0,7%, es decir, casi 300.00 personas según ONU SIDA).
La situación de l@s pres@s es muy grave, con más de un tercio de la población reclusa infectada, sin que a nadie parezca importarle. La infección por prácticas heterosexuales sigue aumentando cada año, ante el silencio cómplice de las autoridades. Éstas siguen sin abordar la regulación y los derechos de las prostitutas y chaperos a ejercer su trabajo en condiciones de protección y seguridad como trabajador@s que son, como ha denunciado el colectivo Hetaira numerosas veces.
Parece que la política del gobierno Zapatero es continuidad de la de Aznar: decir no a todo y esconder la cabeza. No a las drogas, no a la prostitución, no a l@s inmigrantes. Esas cosas no dan glamour. La pandemia del sida no es una prioridad de este gobierno. Las campañas son débiles, poco creíbles, y no llegan a la población. Poca gente sabe que ya existe la posibilidad de hacerse la prueba del sida en algunas farmacias, o en cualquier centro de salud. Se supone que es una iniciativa del Plan Nacional contra el sida, pero sencillamente el mensaje no llega a quien debería llegar.
Es increíble que en España no haya aún un registro de personas infectadas por VIH, sino sólo de aquellas que desarrollan la enfermedad. El Ministerio de Sanidad hace trampas y miente a la opinión pública cuando afirma que el sida baja. Carlos Cabezón, Secretario General de Madrid Positivo, desvela esta mentira con claridad: “el Ministerio no dice que en realidad hay más casos de infección por VIH. Si los enfermos no fallecen, y la enfermedad no se cura, es imposible que descienda [el sida]” (DIAGONAL, nº 22, 19 de enero 2006, pág. 38).
Se necesitan campañas explícitas, claras, constantes. En la televisión en la radio, en los institutos, en la calle. Hay que explicar cómo chutarse, porque la gente va a seguir tomando drogas, como ha hecho siempre. Hay que informar claramente de las vías de contagio, hablar en los anuncios de pollas, culos, coños, jeringuillas y sangre, no poner fotos alegóricas de pies desnudos y cristales. Hay que hablar del sida entre las mujeres, y dejar de invisibilizar a las lesbianas. Hay que prohibir a la iglesia católica que siga emitiendo mensajes irresponsables contra el uso del preservativo, y perseguirla penalmente, dado que sus declaraciones suponen un delito contra la salud pública. Hay que combatir la falsa opinión que se ha extendido en la sociedad (y eso incluye a la comunidad gay) de que el tratamiento con medicamentos hace llevadera la enfermedad y evita que sea mortal. Ese rumor ha alimentado enormemente las prácticas de riesgo en los últimos años. Hoy en día podemos ver en las saunas y los cuartos oscuros a mucha gente follando a pelo. Los chats de barebacking están a tope de personas buscando sexo sin preservativo.
Parte de la culpa de esta situación la tienen algunos empresarios gays, que siguen sin facilitar preservativos ni lubricante gratuitamente en sus locales. Y parte de la culpa es de nuestra propia comunidad, de nuestra incapacidad para abrir un debate sobre lo que está pasando, o de hablar entre nosotros del tema.
Las asociaciones GLTB están haciendo una labor muy valiosa y útil de información y de asistencia. Son las únicas que se preocupan de ir a los locales a poner carteles, de ofrecer información, de repartir preservativos, de atender dudas en sus diferentes servicios de asistencia. Pero es vergonzoso que una vez más la prevención la tengan que hacer organizaciones pequeñas, casi sin medios, ante la pasividad y el silencio de unas autoridades sanitarias irresponsables y cobardes.
La comunidad gay puede hacer al menos una cosa: no ser cómplice de ese genocidio encubierto, y cuidarse a sí misma. Nosotros sí sabemos cómo protegernos. Es sencillo: utiliza el preservativo.
Javier Sáez (Burgos, 1965) es sociólogo y traductor. Es autor del libro TEORIA QUEER Y PSICOANÁLISIS, y coautor de los libros EL EJE DEL MAL ES HETEROSEXUAL y TEORIA QUEER: POLITICAS BOLLERAS, MARICAS, MESTIZAS, TRANS. Ha prologado y traducido con Beatriz Preciado el libro de Judith Butler LENGUAJE, PODER E IDENTIDAD, y con Paco Vidarte EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL de Monique Wittig. Es el responsable de la revista electrónica queer http://www.hartza.com/. Es el coordinador, con el fotógrafo Antino, de la campaña “OSOS CONTRA EL SIDA: PELOS SÍ, A PELO NO” (http://www.antinoo.com/). Actualmente trabaja en el Fondo Social Europeo.


