Wednesday, September 13, 2006

LA NARRATIVA BREVE DE TENNESSEE WILLIAMS





Hoy Tennessee Williams (nombre original: Thomas Lainer Williams) es recordado como uno de los dramaturgos estadounidenses más brillantes y destacados del siglo XX. Se le sitúa desde las enciclopedias y programas educativos más elementales junto a otro gigante de la escena norteamericana de los cuarenta, cincuenta y sesenta: Arthur Miller .No obstante, el único lazo de unión entre ambos, a mi entender, se encuentra en cómo su teatro coincidió con el surgimiento del Actor´s Studio aplicando el famoso “Método” Stanislavky de interpretación y en que algunas de sus obras más populares fueron llevadas con gran éxito a las salas de Broadway por el mismo director de escena: Elia Kazan. Yo diría paralelismo acaba ahí. Como manifestó el propio Kazan en sus voluminosas memorias, el serio y, en ocasiones, moralista Miller jamás hubiera una escrito una frase como la que el sureño pone en boca de su personaje Blanche DuBois “La crueldad deliberada es el único pecado imperdonable”. Ambos son profundamente estadounidenses, ambos retrataron el fracaso de los seres humanos en una sociedad que se pretende opulenta y que se mira en los triunfadores; ambos mostraron actitudes políticas progresistas, pero las brechas temáticas y estilísticas que los separan son en mi opinión mucho más hondas y se van haciendo más visibles a medida que pasa el tiempo y podemos releer no sólo sus textos teatrales -algunos de ellos convertidos en películas de gran éxito comercial y discutible resultado artístico- sino en el resto de literatura que produjeron y que, sobre todo,en el caso del sureño, ha pasado injustamente desapercibida.
La faceta de narrador de Williams ha sido eclipsada por la sensación que causó su escritura dramática y por la buena acogida que siguen teniendo las reposiciones de los mejores filmes basados en sus obras más populares como es el caso de “Un tranvía llamado deseo” que el propio Kazan llevó a la pantalla con notables resultados, a pesar de los molestos retoques impuestos por la censura católica.

Ediciones Alba en su interesante colección “Clásicos Modernos” -ahora también disponibles en edición de bolsillo- bajo el título "La noche de la iguana y otros relatos" ha reeditado algunos de los relatos cortos de Williams, pertenecientes a diferentes etapas de su trayectoria vital y creativa. Quienes se tomen la molestia de acercarse a éstos verán el germen de muchos de sus grandes dramas escénicos sino un nivel literario de una delicadeza y a la vez brutalidad no sólo comparable a las de sus piezas e incluso aún mayor. Nos sorprende la modernidad de un narrador que algunos se empeñan en seguir calificando de antiguo, por tener una visión de la sociedad, de los conflictos éticos y morales, de la sexualidad en general (y la homosexualidad en particular) que pueden parecer harto superados. Pero la relectura de algunos de sus mejores cuentos no sólo nos devuelve a la intemporal atmósfera del profundo y decadente Sur (ya convertido en tópico literario y cinematográfico) que también retrataron con éxito otros autores como Capote, Faulkner, O´Connor, Carson McCullers o Eudora Welty sino a una universalización del problema del sufrimiento humano llevado al extremo y de la búsqueda de la redención y autorrealización en medios hostiles, una cuestión que traspasa fronteras y coordenadas espacio-temporales. La narrativa breve de Williams tiene cualidades casi pictóricas, de un arrebatador y colorista lirismo, también presente en las extensas, minuciosas acotaciones de su teatro, que lo sitúan más cerca de nuestro Lorca que de cualquier otro dramaturgo anglosajón y que se mezcla con un gusto por retratar a seres anímicamente tullidos pero también llenos de una extraordinario vitalismo, de tal modo que su escritura sólo puede calificarse de poética.
Sorprende en la selección que se ha hecho para la traducción al castellano de algunos de sus relatos cortos la presencia de algunos, como el primerizo y aburrido “La venganza de Nicrotis”, y la ausencia de otros, como el delicado y chejoviano “El parecido entre la caja de un violín y un ataúd”, el tristísimo y evocador “Caramelo fundido” o el brutal y desconcertante “El masajista negro”.
No obstante esta reedición (algunos de ellos pudieron ya leerse en la edición mexicana de Losada) nos da la oportunidad de redescubrir la escritura mágica de textos como “Lo importante” sobre el amor imposible de dos adolescentes en un campus escolar típicamente estadounidense o “El ángel en la alcoba” - con claros aspectos autobiográficos - en los que un aspirante a escritor se encuentra con una serie de personajes a la vez tiernos y monstruosos sobre los que planea la sombra de la enfermedad, el sexo, la muerte y la resurrección a través de la memoria. Autobiográfico es también “Retrato de una joven en cristal” el esbozo de lo que luego sería su primer éxito en Broadway, “El zoo de cristal”, un frágil microcosmos de su propia familia marcada por la modestia, la ausencia del padre, los sueños y, sobre todo, por el recuerdo de su hermana Laura que sufriría graves problemas psiquiátricos y hasta sería objeto de una lobotomía que el autor incluyo en una de sus piezas más crudas “De repente, el último verano” convertida en famosa y taquillera película por Joseph L. Mankiewicz.
No obstante, en esta ocasión como en otras, sus piezas teatrales se vieron desvirtuadas por los condicionamientos del cine del momento que parecía saber lo que el público esperaba de una película basada en un drama de Williams:morbo, poesía, crueldad y unas dosis de sexualidad poco habituales para el cine del momento. Otra de sus obras más famosas, “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, fue convertida en un atractivo pero descafeinado melodrama en techicolor por Richard Brooks más preocupado por lucir el talento interpretativo de Paul Newman y Elizabeth Taylor que por la fidelidad al texto, al que se le despojó de parte de su crudeza lingüística y de la referencia directa a la homosexualidad de su protagonista masculino.
Los personajes de Williams, sobre todo en sus primeros relatos, suelen ser seres débiles, abocados fracaso y la autodestrucción, pero a la vez con una extraordinaria energía interna que brota del uso que hace de modelos narrativos aparentemente clásicos para llevarlos al desbaratamiento del uso habitual de la lengua literaria a través de la introspección psicológica y el desmoronamiento espiritual.
Reciente ediciones Alba ha vuelto a apostar por los cuentos de Williams con la reedición de "Ocho mujeres poseidas", una recopilación, también algo variopinta, de relatos suyos en los que las protagonistas son mujeres de diferentes edades, generalmente muy próximas a sus retratos femeninos más famosos como la Alexandra del Lago de "Dulce pajaro juventud", la Blanche de "A streetcar..." o la Karen de su novela "La primavera romana...".
Williams parece, como literato, atrapado en su popio universo poético y desolador de seres solitarios y neuróticos, llenos de humanidad pero incapaces no sólo de salvarse a sí mismo sino, en muchas ocasiones, de no acabar aniquilando a los que les rodean.
Esta reseña no pretende ser un estudio de la obra de un escritor inmenso sino una invitación a acercarse a la que es, junto con la su aquí inédita producción poética, la parte menos conocida de su producción como escritor.

Monday, September 11, 2006

MAS CINE



“NOSOTROS HACEMOS A LOS HOMBRES”

Sobre NAPOLA de Dennis Gansel





La salida del armario de Gunter Grass como miembro de las SS durante los años de su temprana juventud ha puesto de actualidad un filme-recién estrenado en DVD que a simple vista parece repetir una fórmula harto utilizada a lo largo de la historia del cine y con un nuevo revival en títulos recientes de diferente calado y calidad como “Europa, Europa” o “Sophie Scholl”. Napola o Las escuelas de élite nazis es el escenario donde transcurre casi todo el filme homónimo de Gansel, un decorado harto frecuentado por el cine alemán y ha dado lugar a pequeñas obras maestras de la cinematografía germana como “El joven Torless” de Volker Schlondorff-según el libro homónimo de Musil- que también adaptó para la gran pantalla “El tambor de hojalata” de Grass y que ahora se muestra públicamente decepcionado por la revelación del gigante de la literatura.
Estos espacios de disciplinamiento de mentes y cuerpos adolescentes para convertirlos en jóvenes maquinas de matar y no pensar son un territorio propicio no sólo para las historias de rebelión individualista o colectivo ante un sistema irracional y represivo donde los haya sino para historias complejas de amistad, enemistad, rivalidad e incluso amor entre jóvenes arios o no tan arios.“Napola” no inventa nada e incluso esta bañada por un maniqueísmo – y recurrencia en los estereotipos- más pronunicado que el de otros títulos de argumento similar pero es una película notable y perturbadora, de indiscutible talla fílmica y plena de momentos impresionantes.
La odisea del aguerrido Friedrich, de origen humilde, hábil boxeador, no deja de ser otra historia dickensiana de iniciación adolescente, cuando huye de casa y dando la espalda a la voluntad paterna ingresa voluntariamente en una de esas napolas con vistas a tener un gran éxito personal y profesional. Pronto descubrirá que aquello que se inculca y el modo en el que se le inculca- con continuas exhortaciones a la eliminación de la sentimientos como la empatía y la compasión- distan mucho de ser ejemplares y, aunque cegado por el adoctrinamiento y el voluntarismo juvenil de lograr su propósito de labrarse un futuro mejor, tomará conciencia de la realidad gracias a su contacto con otro muchacho, el sensible Albrecht -hijo de un alto funcionario del régimen y aficionado a la escritura- quién se enfrentará a su padre, con trágicos resultados.Efectivamente el filme se divide en buenos muy buenos y malos casi de opereta pero Gansel parece interesado en la ambigüedad de la que logra dotar a su personaje principal al que, en principio, el contacto con el militarismo, la fuerza bruta, la impiedad y el más ridículo heroísmo viril no hacen desistir en su firme empeño de seguir formando del temible engranaje, hasta su dramática conclusión.
“ Napola” está rodada con impecable elegancia, con suntuosos y a la vez sobrios movimientos de cámara, en tonos fríos e invernales –con una gran atención a los colores- y la narración, a pesar de la previsible presencia de discursos nazis y largas secuencias de entrenamiento deportivo y militar(ista) se sigue sin cansancio. El espectador empatiza con el joven y desconcertado protagonista, una sensación interpretación del joven actor Max Riemelt, y odia, con el director y la guionista, a los temibles secundarios, particularmente el villano entrenador y el padre de Albrecht, un malo cruel e irredento.
Los suicidios de dos jóvenes personajes de la cinta y la matanza nocturna en el bosque de unos muchachos rusos, casi niños, van a marcar de un modo brutal y decisivo el progresivo cambio de perspectiva de los dos protagonistas. La amistad entre Albrecht y Friedrich es a su modo también una historia de amor contenida por un entorno viril y homosocial donde ellos siquiera se plantean la posibilidad de la homosexualidad, pero que el espectador calibra progresivamente, particularmente por la rareza de Albrecht con respecto al resto de sus compañeros, entre los que se encuentra en una situación peculiar a la vez de privilegio y desventaja.
El realizador se recrea en muchos momentos en la corporalidad masculina, juvenil, aria y deportiva de los chicos y muchos de los castigos que se les inflingen están basados en la humillación a través de la desnudez de sus cuerpos más o menos atléticos, sin llegar nunca a las evidentes connotaciones homoeróticas y sadomasoquistas de “El joven Torless”-tanto en el libro original como en el filme realizado por Schlondorff. Un cineasta irregular que realizó varias obras importantes- una de ellas a partir del libro más celebre de Grass- pero que actualmente, sin dejar de carecer de interés, ha experimentado un claro declive.

Saturday, August 05, 2006

C.R.A.Z.Y (LOCA)




C.R.A.Z.Y (LOCA)


“Porque sueño yo no lo estoy” decía el niño protagonista de “Leolo” la hermosa, dura y aplaudida película del canadiense Jean-Claude Lauzon. “Porque rezo y sueño yo no lo soy” (gay) podría ser la frase que resumiera la igualmente atormentada personalidad del joven protagonista de “C.R.A.Z.Y.”, la agradable sorpresa de otro director de Canadá, Jean- Marc Vallé. Basada libremente en la infancia y adolescencia de François Boulay, coguionista del filme, se trata de una obra familiar, de sabor casero pero que a la vez plantea conflictos universales: la dificultad de aceptarse diferente, las relaciones entre hermanos y padres e hijos, la homofobia del entorno, la estrecha unión con su madre (Danielle Proulx) y la tensa relación con su ególatra padre, la huida a través de la ensoñación , el peso de una educación y entorno católicos, la autodestrucción y la autoredención… El original -en algunos momentos, los peores y más retóricos, cercano al videoclip musical- tratamiento visual y la insólita mezcla de comedia y melodrama logran ponerlo por encima de otras historias bastante similares sobre el “coming out” o salida del armario adolescente que nos ha ofrecido el cine reciente (“Fucking Amal”, “Get Real”…). La intensidad, la atención a los gestos cotidianos o a las salidas de tono y sus repercusiones en la psicología de los personajes están mucho más estudiadas y adquieren una mayor entidad fílmica en el original trabajo de Vallée. El filme, en algunos momentos está cerca de otra “rara avis” del cine canadiense “El jardín colgante” de Tom Fitzgerald, por su inventiva visual, sus toques surrealistas -que no temen el ridículo y lo evitan la mayor parte del tiempo- y la obsesión religiosa (católica) que caracteriza, sobre todo, a los personajes de las mujeres mayores, más abiertas y tolerantes hacia las conductas humanas, pero aferradas a creencias y cultos que rozan la superstición. El filme no puede clasificarse como cine gay al uso pues carece de secuencias de sexo explícito entre varones aunque el homoerotismo está presente en todo el filme, desde las obsesiones íntimas de Zach (Alex Gravel), el joven, contradictorio y hermoso protagonista de la cinta hasta sus fornidos hermanos, los sexys novios de su prima y sin olvidar el culto a Jesucristo en la cruz y a los cantantes de rock de aspecto andrógino de los setenta, como ese David Bowie adorado e imitado por nuestro antihéroe en la soledad de ese cuarto que debe compartir con alguno de sus peculiares hermanos. A parte de los padres de Zach cobra relevancia el personaje de su agresivo hermano mayor Raymond (Jean-Luc Brillant), destruido por la adicción a las drogas. Él y Zach se convierten en los temas tabúes de un entorno familiar, que a pesar de la crítica, es casi siempre retratado con cariño y sensibilidad. El filme desconcierta porque en algunos momentos parece un filme religioso, hasta católico, o cuando menos moralizante, a pesar de la paródica y mordaz visión de la práctica de la religión- que cristaliza en algunas delirantes secuencias durante la misa del gallo- que aparece en todo el filme. La ordalía personal de Zach, su empeño por ser heterosexual, es una especie de “vía crucis” en un entorno que no lo acepta y al que él en ocasiones abraza y en otras rechaza o trata de enfrentar, con catastróficos resultados. Esto incluye, como todavía sigue siendo habitual en algunos casos, las insoslayables visitas al cura y al psiquiatra y una sorprendente liberación personal en un onírico viaje a Jerusalén. El filme transcurre entre la década de los sesenta a los ochenta, bellamente retratadas y salpicadas con música de Pink Floyd, Rolling Stone, David Bowie y Charles Aznavour; este último cantado en todas las fiestas navideñas o conyugales por Gervais Beaulieu -una extraordinaria caracterización de Michel Côte, protagonista de otros trabajos de Vallée-, el, para mí, cargante padre de la numerosa familia, cuyo incombustible machismo amarga la juventud del protagonista. El filme se resuelve con un tibio y conciliador optimismo, no del todo creíble, y aunque nos hace reír también nos estremece por la honda dimensión psicológica con la que logra dotar a los personajes, extraordinariamente creíbles.
El don de Zach, su rareza, se convierte en su cilicio (como diría Capote) y el filme articula los momentos cómicos y trágicos con extraordinaria soltura, pasando de la amargura al optimismo en el interior de una misma secuencia.
Sin duda hoy “C.R.A.Z.Y” es, además de un filme necesario, una imperfecta pero hermosa película que viene de una cinematografía, la canadiense, que no suele aparecer demasiado en las carteleras del cine comercial.

Thursday, June 08, 2006

UN LIBRO QUE ME HA CONMOVIDO



LA LOCURA DE FOUCAULT

¿Quién eres signo de interrogación?
A menudo me hago preguntas.
Con tu atuendo de gala
pareces un juez.
Eres el más feliz de los signos de puntuación
pues al menos a tí te responden
Paul Michel (poema aparecido en el muro del manicomio de Clermont Ferrant)



La lectura de “Hallucinantig foucault” (Alianza Literaria) , el sorprendente e hipnótico libro de Patricia Duncker, difícil no devorarlo de un tirón, es una experiencia de la que es difícil salir indemne. Al principio parece que va a tratarse de una simple novela de investigación, con denso trasfondo filosófico, sobre un estudiante joven que, haciendo su tesis sobre un escritor francés contemporáneo se ha despistado en su propósito y, sobre todo, se encuentra confuso en su relación amorosa con una joven y arrogante estudiante germana. Creemos que va a descubrir algo más, algo misterioso y perturbador que le va a conducir al pensamiento del hombre que da título al libro: Michel Foucault. Pero Duncker pone enseguida las cartas sobre la mesa. Es la historia de la fascinación llevada al absoluto, del amour fou de un joven de sentimientos inciertos por un escritor maldito, apartado del mundo , recluido en un psiquiátrico francés , un joven escritor llamado Paul Michel, que compartió barricadas con el famoso filósofo pero que luchó en otra más barricada más peligrosa para la cordura y el mundo que la de la teoría y el ensayo sociopolítico , la de la práctica literaria, la de la creación como forma de traspasar y disolver fronteras entre lo aceptado y lo rechazado, lo homo y lo hetero, lo perverso y lo recto. Un libro sobre el peligro de leer y ser leído. La obra acaba siendo un dolorido canto de amor a la lectura, la escritura, una pasión que se convierte en locura y una locura que se convierte en una pasión que cura y causa heridas. El intento del atribulado protagonista por salvar a Paul Michel de su reclusión física y espiritual, de una de esas instituciones a las que Foucault denunció en algunas de sus obras capitales como “Historia de la locura en la época clásica”, se convierte también en un intento de comprenderse a sí mismo, de descubrir unos sentimientos y una sexualidad más sinceros, aunque también mas dolorosos y más raritos, que el amor, los sentimientos y la sexualidad a los que nos han acostumbrado. La distancia de edad, pensamiento y actitudes ante el mundo separan a los dos protagonistas absolutos de esta breve y certera aproximación a la otredad parece diluirse para, de pronto, reinstaurarse en una extraña aproximación a la experiencia “del afuera”, “de la exclusión” que Duncker sin duda ha visto en los tratados de Foucault sobre “ la vida de los hombres infames” y que de sus manos de literatura elegante y culta se convierten en tiernos y sólo a veces despiadados seres sin un rumbo fijo pero con una enorme personalidad y fuerza interior.

Wednesday, June 07, 2006

UN INTERESANTE ARTÍCULO DE GORKA GONZÁLEZ

Trágicas Bodas de Plata

por Gorka González


Aunque en esta página se hayan publicado una serie de artículos en esta Web acerca del vigésimo quinto aniversario de la pandemia del SIDA, he querido aportar mi visión. Además de que el hecho de publicar bastantes artículos pueda contrarrestar la poca información y repercusión que parece haber tenido esta fecha, por lo menos en este país. Mucho se ha dicho sobre los orígenes de este síndrome, sobre sus causas, su cura, sobre si aumenta o no, pero yo en estos momentos quiero hablar sobre los responsables de la pandemia. Y digo bien, responsables y en ningún momento culpables. ¿Por qué la diferencia? Porque culpable es aquel que ha cometido una falta ante la que ha de disculparse o ser castigado, pero responsable es aquel que además de ello tiene el deber de corregir su actuación para que la situación de la vuelta. Es decir, voy a hablar de los que, para mi opinión, son los auténticos responsables de una situación como es la actual, y a quienes se les puede pedir responsabilidades para que deje de ser así.

- Las industrias farmacéuticas: Su ansia de poder, su interés por lucrarse a base de traficar con patentes a costa de vidas humanas es, hoy en día, uno de los mayores actos genocidas que queda impune y que parece no va a tener un cambio rápido. La muerte de miles y miles de personas en el tercer mundo, debería caer en la conciencia de muchos de los responsables de estas industrias que no dudan en intercambiar estas vidas por engrosar su cuenta corriente.

- La iglesia católica: Esta institución ha puesto por delante de la vida de muchas personas su ideología, o mejor dicho, su inmovilismo ante normas escritas hace siglos e interpretadas y reinterpretadas siempre a favor de quienes tenían el poder. Siendo conscientes que su palabra aún influye en ciertos sectores de la población, no la usan para combatir la pandemia, sino para castigar a aquellos que ya la sufren con insultos y moralina más barata y a desarmar a aquellos que luchan por difundir el que hoy es el método más eficaz para frenar la pandemia: el preservativo. Y en esta cruzada que ellos solos han decidido emprender tienen como armas la desinformación, la mentira y la manipulación.

- La deuda externa: Entre otros de sus muchos efectos nocivos en la población de los países del sur, la deuda extrema ayuda a frenar la inversión de las ya debilitadas economías en la inversión que es necesaria, tanto como par6a poder pagar los elevados costes de las mencionadas farmacéuticas, como para poder ser autónomos y desarrollar ellos mismos un corpus científico que les permitiera desarrollar tanto vacunas, medicinas, como una seria inversión en publicidad, campañas y sensibilización.

- Los medios de comunicación:
Creo que es difícil que en una mente coherente entre la idea de que en este país, más de la mitad de la población (tirando a lo bajo) desconozca que este año se cumple 25 desde que apareció el SIDA, o mejor dicho, desde que se descubrió, y que ignores la mayor parte de la información sobre el tema, pero que todos sepamos que Rocío Jurado ha muerto o que la selección juega contra yo-que-se-quien. Ha llegado un momento en que las personas que deciden estar informadas sobre uno u otro tema han de recurrir a navegar por Internet, con la de escollos que se encuentra, porque la televisión es un dique seco en cuanto a noticias de calado social se refiere.

- Las personas de a pie: Porque no se puede responsabilizar sólo a los medios de comunicación y echarse a dormir. Estos son una empresa y dan al público lo que ellos quieren, a pesar de saber lo nocivo que pueda llegar a ser. Las personas de a pie a las que me refiero son aquellas que hacen suya aquella frase del Ché que dice que el conocimiento nos hace responsables, pero hacia el lado contrario, es decir, si no lo sé no puedo hacer nada. Cerrar los ojos y esperar que todos los males del mundo desaparezcan al abrirlos es una irresponsabilidad enorme. Es cierto que todos tenemos trabajos que nos dejan agotados, que el día a día nos trae quebraderos de cabeza bastante agobiantes como para no querer más, pero este tema ya es un quebradero de cabeza que debiera estar en la lista de todos.

- Las campañas institucionales: Las campañas de prevención del VIH por lo general comparten muchos aspectos con las campañas anti-droga y las de prevención de tráfico: las tres se revelan como inútiles. Su alejamiento con la realidad social, y su mero interés como elemento círquense en llamar la atención, y no en todos los casos, las presentan como fuegos fatuos, como una manera de quitarse la mala conciencia de no hacer nada, sin hacerlo, pero de una manera poco discreta para que la gente piense que sí se hace. Esto si hablamos en general y no mencionamos el escaso eco que las campañas institucionales tienen de los colectivos LGTB.

- La sociedad bienpensante: Todos aquellos que dieron la espalda a la prevención y a la difusión en los primeros meses, años (incluso ahora) por ser una enfermedad que se transmitía por relaciones sexuales consiguieron que aquella pandemia que se encontraba gestándose consiguiera el alimento para convertirse en el Leviatán que ha sido. Cuando asistimos a una sociedad en las que las enfermedades son investigadas y combatidas, no por su potencial virulencia o novedad, sino por ser más adecuadas para los círculos sociales nos llevan a situaciones límites. Este tipo de actitud no debería ser jamás perdonada ni olvidada.

- La homofobia: Aquellos bienpensantes, con las biblias bajo sus manos hablaban de castigo divino, mientras aquellas palabras les llenaban la boca al sentir que sus infames cruzadas habían encontrado un aliado para seguir atacando a ese grupo de pervertidos que hasta hacía poco estaban haciéndose fuertes, con la intención de volver a hundirlos en las catacumbas de los abismos sociales mientras ellos seguían dirigiendo la moral a la que todo sujeto debía adscribirse. Aquella frase de tiene lo que se merece ha calado en algunos sectores de la sociedad de tal manera que el binomio sida-gay es una función exacta en la cabeza de muchas personas

Pero ya que he empezado a hablar de los responsables de que la situación del VIH y del SIDA no quiero terminar este artículo sin nombrar a aquellos que han luchado para que la situación no esté peor; es decir a los responsables de que no perdamos la fe en la humanidad. Y con ello me refiero a los colectivos LGTB que han luchado y luchan por y para frenar la pandemia, a las asociaciones antisida que funcionan, que investigan, y que dan un apoyo que el estado de bienestar no cubre, a todos los voluntarios que conciencian sobre la importancia de la prevención tanto aquí como en el tercer mundo en condiciones insostenibles por más tiempo, a todos famosos y anónimos que, infectados, hacen de imagen digna para una enfermedad relegada por muchos a la marginación, y también a todos los que no miran a otro lado, a quienes no cierran los ojos y mediante una actitud positiva hacen que en su entorno se pueda luchar contra el SIDA y por supuesto a quienes reciben a una persona seropositiva como a cualquier otro ser humano, porque lo es.

Friday, May 26, 2006

V.O.



La actriz Antonia San Juan ha demostrado no sólo poseer un gran talento tragicómico y versatilidad para interpretarse a sí misma en diferentes registros sino también con sus dos cortometrajes (uno de ellos codirigido) he apreciado un talento fílmico más que aprovechable para el casi siempre convalenciente panorama del cine español actual. En su breve y contundente V.O. vemos un gran trabajo de guión y diálogos y también un impecable uso del primer plano y el cambio de punto de vista para lanzarnos una interesante moneda. ¿Cual sigue siendo el papel de las mujeres en nuestra sociedad?. En ella interpreta a una actriz que sentada a cenar con un recién conocido mantiene una conversación desproporcionada. Ella sabe mucho y es arrogante en sus comentarios, ninguneando al pequeño adversario dialéctico y posible pareja (¿buscada por Internet?) que tiene en frente, al otro lado de la mesa. La ironía, el guiño cómplice, la soltura narrativa (dentro del marcado estatismo de la sitaución) nos desconciertan pero al final Antonia y su equipo nos pregutan (¿hubieramos valorado igual al personaje si se invirtiera la situación y fuera el varón el que volacara sin miramientos su viril erudición y cierto snobismo y la mujer la receptora ninguneada?). Un corto que tengo que conseguir, pues tiene mucha miga, y que, los que podáis, no debéis dejar de ver con atención.

Friday, May 12, 2006

ARTICULO SOBRE LITERATURA

PATRICIA Y LOS MONSTRUOS






La editorial Anagrama, en su colección de literatura extranjera "Panorama de Narrativas", se ha dispuesto a reeditar las obras casi completas de Patricia Highsmith, escritora sumamente conocida pero a la vez absolutamente infravalorada en el panorama de las letras internacionales. Las razones de este olvido son numerosas y no siempre fáciles de explicar. Highsmith es una autora incómoda e innovadora y en algunos aspectos aún no superada. Alternando las propuestas atrevidas con las concesiones al mercado la escritora estadounidense sorprende por la modernidad de su prosa, por lo que no es extraño de que esté siendo objeto de un relativo revival que se refleja en algunos, todavía pocos y tímidos, estudios sobre el conjunto de su obra y en nuevas adaptaciones cinematográficas de sus libros con títulos interesantes y desiguales como "El talento de Mr. Ripley" de Anthonny Minghella o "El juego de Ripley" de Lilliana Cavani.
Highsmith representa una ruptura interesante en la novela negra y policiaca del siglo XX. Las pocas mujeres que habían escrito novela de intriga lo había hecho desde lo que se considero, un tanto despectivamente, como "literatura femenina". Autoras como Agatha Christie se habían introducido en el género desde una posición pulcra, esterotipada, sin duda efectiva y con un amplísimo público pero tamizada por la discrección autorial, la flema británica y una larga serie de condicionantes. El mundo aséptico de ancianitas investigadores, té con pastas e inspectores sarcásticos no suponía ninguna amenaza real para los varones que dominaban el género. Higshmith supuso una relativa revolución por incorporarse al lado más aspero y oscuro de la novela de intriga, en su vertiente negra, hasta entonces sólo poblada por autores masculinos, duros y virilizantes como James M. Cain, Jim Thompson o Raydmond Chandler.
Highsmith no ha sido una autora homogénea. Saltó al éxito internacional gracias a la brillante adaptación cinematográfica que hizo Alfred Hitchcock de una de sus primeras novelas: "Extraños en un tren". Hasta entonces había sido una autora, sobre todo, de relatos breves que ahora aparecen por primera vez en castellano en recopilaciones bajo el tíutlo de "Pájaros a punto de volar" o "Una aficción peligrosa". Sus cuentos, no siempre igual de logrados, desde su status de esbozos, representan ya un claro interés por la exploración de las debilidades humanas, con una peculiar versatilidad para describir tanto universos femeninos desgarrados como mundos masculinos peculiares y nada convencionales.
"Extraños en un tren " supone una aproximación a un mundo de psicología turbia dónde dos hombres opuestos pero a la vez complementarios se enfrentan en un siniestro duelo donde sale a relucir lo más bajo de sus caracteres. Guy, el tenista playboy vive en un universo burgués de falsa seguridad , típicamente estadounidense, marcado por la hipocresía y el arribismo, el tipo de mundo mediocre y pretencioso que en otras novelas posteriores la autora ha diseccionado con impalcable acidez y hondura. Guy y su alter ego Bruno, el psicópata, como Jequill y Hyde, son las dos caras de una misma moneda. Ya en esta novela la autora plantea la homosexualidad como un factor clave en el universo autodestructivo y desetsabilizador en las relaciones homosociales entre varones, en una socieda y una época en la que la diferencia erótica debía ser oculttada. El armario hoomssexual y laas relaciones especulares entre varones, el deseo que se sublima en la amistad o en el odio y la rivalidad aparecerán de un modo casi efervescente en una de sus obras de mayor éxito "El talento de Mr. Ripley". Esta novela conoció una adaptación tan eficaz como descafeinada por parte del realizador francés Rene Clement en uno de sus últimos y mejores trabajos tras la cámara. Protagonizada por un sexy Alain Delon "A pleno sol" afinanzó la fama de Higsmith. Este mismo libro ha conocido una reciente nueva adaptación para la gran pantalla por parte del director de orignen australiano Anthonny Minguella que ha puesto en primer término las connotaciones homoeróticas de la novela. La paranoia, los cleos, la ambigüedad moral y la soledad del personaje apaarecen reforzasdas en el académico, discutible pero elegante, refinado y sugerente filme de Minguella.
La autora ha alternado la novela policiaca con otro tipo narrativa que se aprocima más a un universo femenino y doméstico, menos violento en aparienica, pero igualemnte desestabilizador. Es el universo típicamente norteamericano de "El diario de Edith" su novela más respetada por la crítica. En este libro , posiblemente su obra maestra, nos muestra el infierno personal de un ama de casa de clase media que ve derrumbarse su matrimonio y mantiene una relación amor-odio con su hijo Clifie, otra criatura masculina a la vez conmovedora y monstruosa, tierna y despiadada. "El diario de Edith", además de una reflexión sobre la escritura y el autoengaño es una crítica feroz del "american way of life" y una de las mejores novelas sobre el efecto del macarthysmo y el aburguesamiento de la vida yankee en los años cincuenta.
Antes, justo después de "Strangers on a train", en un momento de crisis personal y creativa la autora publicó con seudónimo "Carol", una obra menor pero una novela valiosa por sere uno de los primeros libros en lengua inglesa que mostraba una historia de amor entre mujeres con fianl feliz. El mundo burgués de "Carol" está hecho de pequeños gestos, sutiles mentiras y hondos desgarros interiores. Este microcosmos a la vez acomodaticio y crispado reaparecerá en dos títulos interesantes y a revisar como "Gente que llama a la puerta" y "El hechizo de Elsie", donde la agilidad y la versatilidad narrativas se mezclan con pequeños guiños de crítica social y thriller psicológico.
La autora ha vuelto más a menudo al género que más fama y dinero le ha dado, aunque la crítica casi nunca ha sido generosa con ella. Es el mundo negro, negrísimo de su saga de Ripley o de las historias sórdidas y desoladoras que nos cuenta en "La celda de cristal" y "Ese dulce mal". Todas ellas visiones irónicass del lado oscuro de la naturaleza humana y de la sociedad estadounidense. El estilo de Highmsith no ha sido siermpre bien comprendido siendo considerada una "rara avis", una autora de aspecto solitario, misántropo, lésbico, de "masculina pluma" y con más amor por los gatos y el crimen que por sus congéneres. Sería una versión anglosajona, adulta y cruel de otra marginada de la literatura española, Gloria Fuertes.
Por último no está de más citar su demaidao conciso pero interesante ensayo "Suspense" que más que el prometido recetario de consejos para escribir una novela policiaca es un breve repaso a su carrera y sus métodos de trabajo. En este opúsculo (editado también por la editorial Anagrama) la autora muestra cómo tras su hermetismo hay interés altruista por la escritura y los escriotres, por el mundo de la cultura y por lo que supone la labor creativa en un panorama literario donde no ha representado, hasta ahora, todo lo que ha debido representar.
(Una versión de este artículo apareció en el número 24 de la Revista burgalesa "Plaza de San Juan")

Monday, May 08, 2006

NUEVO TEXTO BREVE












LAS RAZONES DE FLAVI


“Quienes padecen anorexia- pérdida de apetito, ayuno- son sobre todo adolescentes. Las víctimas de la agorafobia- temor a lugares abiertos o públicos- suelen ser mujeres, con mayor frecuencia amas de casa de mediana edad, al igual que las víctimas de la incapacitante artritis reumatoide.
Dichas enfermedades son causadas por la socialización patriarcal de diversos modos. Obviamente, por supuesto, es probable que cualquier chica, pero sobre todo las vivaces e imaginativas, experimente su educación en la docilidad, sometimiento y abnegación como algo en cierto sentido enfermizo. Ser entrenada en la renuncia es casi por necesidad ser entrenada para una mala salud, ya que el primer y más fuerte impulso del ser humano es su propia supervivencia, placer, afirmación”

(Sandra Gilbert y Susan Gubar “La loca en el desván. La escritora y la imaginación literaria del siglo XIX. Ed. Cátedra. Feminismos”)






Flavio tiene dicienueve años y se mira al espejo dieciocho veces al día. A las doce de la noche vuelve a mirarse una vez más para ver los cambios que la tarde, las salidas, el estudio, el sexo o las fiestas han efectuado en su rostro, en sus hermosos ojos, en sus pronunciadas ojeras. Cambios que él califica a la vez de fascinantes y estremecedores. Flavio ha puesto en su a la vez tímido e insolente blogg sesenta cosas sobre sí mismo acompañadas de la advertencia de que no son del interés de nadie. A mi me interesaron todas pero sólo reproduciré aquí algunas.

. Me encanta mirar a los ojos a los profesores para incomodarles
. Amo a Virginia Woolf
. He intentado suicidarme un montón de veces
. Odio la lasaña vegetal
: Soy un manipulador nato
. Una falta de ortografía puede hacer que me desencante de alguien (a no ser que ese alguien sea muy especial)
. Prefería morirme antes de tener un hijo
.Me masturbo una vez cada quince días
. Tengo ganas de morirme cuando salgo del psiquiatra
. No creo en la Virgen María
. Creo que Jesús está un poco Over Rated
. Mi primer amor fue Arnaud, mi profesor de literatura del instituto
. Me gusta que me aten, soy medio sado-masoquista
. Fui virgen hasta los dieciocho


El espejo de Flavio es un espejo terrible e inmisericorde. Es como el de la madrastra de Blancanieves; siempre le dice la verdad del modo más cruel posible. Y a medianoche es como Cenicienta temiendo que sus encantos se conviertan en harapos, los carruajes con los que sueña en calabazas y los príncipes en viscosos y oscuros anfibios, sus zapatillas de deporte en zapatitos de cristal rompible. Ese otro espejo tampoco le perdona. Y Flavio come muy poco para estar más delgado y menos sólo. O no como nada o me doy atracones, comenta. Aunque lo primero ha sucedido con más frecuencia que lo segundo. Ha pasado de 70 Kg. a 53 en sólo unos meses. Ha tardado mucho tiempo en darse cuenta de que estaba realmente enfermo y no está seguro de que en su entorno se hayan dado cuenta del todo. Aunque su familia le pague un psiquiatra de San José, la ciudad de Costa Rica en la que vive. Ese psiquiatra del que siempre sale con renovadas ideas de muerte.

Flavio escribe muy bien, ya tiene alguna publicación, y a pesar de su delgadez pronunciada es un chico hermoso, con una mirada intensa, no me extraña que haga bajar los ojos a los profesores. Es estudioso y perfeccionista, nunca está contento del todo. Adora a algunas de sus maestras de literatura, le gusta su profesor de gimnasia, aunque no la clase, y, en general, está decepcionado con la Universidad pues pensaba sería completamente diferente al instituto.
Flavio me ha escrito: no soy nada tímido. Tiene amigos y amigas e incluso algunos devotos de las atormentadas confesiones que leo en su blogg “Confesiones de un bibliotecario”, en el nuevo y en el que se quedo paralizado por esos misterios del ciberespacio y las tecnologías. Los dos se llaman igual. Flavio adora lo mismo Harry Potter que “El segundo sexo”, la prosa densa y modernista de la Woolf que la música a la última moda. Y por su desarmante sinceridad podría pensarse que efectivamente, la inhibición no está entre las características de su personalidad. Pero también me comenta que la principal razón de dejar de comer fue la soledad. La inmensa soledad y el vacío que siente, a pesar de sus amistades, y de sus ocasionales ligues con otros chicos, por lo general menos exitosos de lo que a el le gustaría. A estas alturas ya estaréis, como yo estuve a punto de hacer, clasificando, definiendo, diagnosticando poniendo etiquetando, incluso descalificando a Flavio.
Es inmaduro estaréis pensando, es el típico adolescente, vive en una localidad casi tercermundística que mira a los modelos culturales, socioeconómicos y corporales del Imperio, es el típico chico listo y aplicado que no se quiere a sí mismo y no se relaciona del todo bien con los demás, es demasiado exigente consigo mismo y con los que les rodean, es narcisillo y auto lesivo, es gay y todavía no lo acepta bien, es anoréxico, tiene problemas de autoestima, autoconcepto y trastornos alimentarios, como el los llama.
Flavio no parece hacer mucho caso de esas etiquetas que le hemos puesto o que el mismo se pone ocasionalmente y desde su desván Web lanza una mirada desafiante al mundo, llena de dolor pero sobre todo de un inmenso e inclasificable amor. Un amor que no puede tener código de barras, ni barrotes, como su cuerpo delgado, desafiando cánones.

Flavio casi sólo recibe comentarios de chicas que le llaman cariñosamente Flavi. Flavio ha dejado claro en su blogg que es gay, que lo pasó fatal en su pubertad y que siempre le ha gustado lo masculino. Cuenta como rezó a Dios para cambiar, como cambiaba de canal cada vez que salía un torso masculino en los anuncios y como lloraba días y noches enteros. Pero ya está tranquilo y aunque fue virgen hasta los dieciocho ha tenido varias historias y muchos rollitos. Flavio es un chico deseado y deseante. Confiesa que le gusta el sexo y detesta a la gente que todavía tiene tabúes a la hora de hablar de ello. Esos tabúes de los que tanto le ha constado desprenderse, y que aún se agarran a una piel delicada. Si no estamos al tanto la gente como Flavio seguirá en peligro. De hecho ya no puedo ver su blogg. Ha sido engullido. Tengo miedo. Como decía Tennessee Williams: Si no estamos al tanto los gorilas tomarán el mando.

Thursday, May 04, 2006

ARTICULO NUEVO DE JAVIER SÁEZ



OSOS DESPLUMADOS

Por Javier Sáez


La comunidad bear, que surgió como reacción contra un modelo de cultura gay estandarizado que excluía otros cuerpos y otras formas de deseo, corre el riesgo de convertirse a su vez en una cultura excluyente. Y lo que es peor, aliándose con el régimen que produce la mayoría de los procesos de marginación y odio homofóbico: el régimen heterosexual.
Escuchamos cada vez más en boca de muchos osos expresiones como “la pluma no tiene cabida en nuestra cultura”, “somos gente normal, no como esas locas afeminadas”, “lo nuestro es la masculinidad natural”, etc... Sólo les falta decir que los osos en realidad somos heterosexuales que por accidente follamos con hombres. ¿Ahora resulta que la cultura de los osos es el retorno del hombre de verdad, el de la copa de soberano y la faria, que lee el Marca mientras se rasca los huevos antes de golpear a su mujer? La plumofobia que se respira entre algunos osos (no todos, por suerte) supone una alianza repugnante con lo peor del machismo y la misoginia (“en nuestros bares no entran chochos ni locas”) que caracteriza la cultura dominante, es decir, hetero, y en el fondo no es sino otra forma de homofobia.

Además, esa posición de “somos normales” olvida que el mundo hetero va a seguir aplicando su régimen, va a seguir considerándonos unos degenerados, una cosa rara, o como mucho algo exótico, para dar un toque pintoresco en los programas de la tele. Querer ser normal, o incluso querer ser un hombre, con todo lo que eso implica, me parece una aspiración de lo más triste. Aunque parezca que los heteros te “aceptan” en su mundo cuando te felicitan encantados “porque no se te nota nada” (o sea, “porque no pareces un maricón de mierda, a los que no soporto”), parece que algunos olvidan que el oso en realidad es una monstruosidad ontológica, y en ello reside su gracia y su potencia subversiva. Somos monstruos porque un hombre de verdad, como dios manda, natural, normal... es hetero, folla con tías. Y el oso, mal que le pese a alguno, es maricón de arriba abajo. Y ahí vienen los problemas para el cerebro binario hetero: “pero ¿cómo es esto?, un tío fuertote, peludo, barbudo, de 120 kilos, mas basto que un arado... ¿folla con otros tíos?” ERROR. FILE NOT FOUND. WINDOWS DETECTÓ UN FALLO EN EL SISTEMA. PLEASE, RESET. Los heterocircuitos del chip homófobo empiezan a echar chispas, humo, y revientan. Y esa es precisamente nuestra ventaja y nuestra conquista, nos gustan los rasgos masculinos y viriles, pero sabemos que eso es tan artificioso como cualquier otra identidad, y lo ponemos en cuestión precisamente con algo tan contradictorio como soltar pluma, algo que, por cierto, hacen muchísimos osos. Rompemos el estereotipo de lo que significa ser hombre, y eso es tremendamente subversivo: “sí, somos como tú de viriles, pero resulta que somos maricas, nos gustan los hombres y además podemos chillar como la que más o hablar en femenino si nos da la gana”. Se trata de aprovechar la potencia performativa de nuestra posición paradójica para desmantelar el dispositivo binario de sexo y género que regula nuestras vidas y produce los odios y las persecuciones. En efecto, muchos osos tenemos pluma, o nos encanta que la tengan otros osos, o nos podemos travestir si nos apetece, o podemos bailar con más contoneos que Shakira, porque no hay ninguna masculinidad esencial que reivindicar o proteger, eso es una ficción hetero. La masculinidad y la feminidad son posiciones vacías, que no se corresponden con los hombres y las mujeres. Por eso mismo hay también masculinidades sin hombres, como demuestran muchas subculturas lesbianas (drag-kings, butchs, camioneras, las garçonnes francesas de los años 20, las lesbianas leather, etc.). Judith Halberstam ha estudiado todas estas subculturas en su fascinante libro “Female masculinity”, libro muy recomendable para los que todavía piensan que lo masculino es “cosa de hombres”.

Esta paradoja está vinculada a otro de los tópicos de la cultura osuna: somos naturales. Vamos, que los osos acabamos de bajar andando de los Picos de Europa. Pero resulta que en vez de miel tomamos cerveza, éxtasis, popper, ghb, coca o ketamina, y en vez de ir desnudos, vestimos camisas a cuadros, vaqueros, cinturones, botas, gorras, tirantes, nos recortamos cuidadosamente la barba y la perilla, nos afeitamos la cabeza, nos tatuamos... Curiosa naturaleza. Somos una subcultura que juega y disfruta con los rasgos de la masculinidad, pero de ahí a creerse que ésta existe como algo “natural” hay un peligroso paso. En realidad esta palabra encierra otra trampa: la palabra “natural” significa heterosexual. Para el código hetero, los hombres “de verdad” no se cuidan, no se ponen camisas de licra, no se pintan, no llevan tacones, no chillan, no lloran... es decir, son “naturales” (pero ojo, tampoco follan con tíos, eso es “antinatural”). El problema es que la artificiosidad con que se construye el hombre “de verdad” no se ve, es una omisión. Es silenciosa, muda. Supone controlar sus gestos (¡esas manos!), sus voz (no grites!), sus ojos (no mirarás el paquete ajeno), su cuerpo (¡esas caderas!; los hombres deben bailar con la movilidad del robot R2D2, como mucho).

Lo importante del código “natural” es obedecer a esa ley según la cual los hombres no hacen cosas raras con su cuerpo ni con su vestimenta. Ese “no hacer” es lo masculino, y en realidad se basa en “controlar”. Pero ese mismo el dispositivo es tan artificial como la pluma. Lo que uno aprende desde pequeño - todos los niños varones-, es a reprimir y controlar cualquier gesto, voz y deseo que pueda revelar “afeminamiento”. Y si uno es marica, aprende mucho más rápido a reprimir esos signos externos, hasta el punto de que a veces me pregunto si la masculinidad excesiva de que hacemos gala los osos (esa voz grave, esos gestos torpes, rudos y bruscos, esos abrazos golpeándonos las espaldas con fuerza, esa exhibición del vello corporal) no son sino una consecuencia de ese aprendizaje “quenosemenotequesoymarica” generado por el terror infantil a ser descubierto. Ya se sabe, lo peor en un colegio es ser el niño mariquita. Para disimular algunos aprendimos demasiado bien el código y nos hemos pasado. Y por eso hablamos aquí de traición: los niños proto-osunos sobrevivimos en la escuela y en el instituto con nuestros gestos machirulos y nuestra barba precoz. “Pasamos” por hombres de verdad, algunos incluso jugábamos al fútbol. Los niños menos obedientes, o peor adiestrados, de pluma incontrolable, perecieron en el intento de ser normales (o ni siquiera lo intentaron, en un gesto que les honra), se convirtieron en niños mariquitas, y sufrieron el escarnio, la humillación, el insulto y la violencia. La misma violencia que está detrás de frases como “entre los osos no tiene cabida la pluma”.

¿Los osos plumófobos están orgullosos de colaborar con ese exterminio? ¿Cuál será el siguiente paso hacia la normalidad, quedar con neonazis para ir juntos a apalear maricas a los parques? Los osos estamos ahora en esta encrucijada política: podemos reivindicar la diversidad, disfrutar de la pluma y cuestionar la homogeneidad que supone “lo normal”, o podemos aliarnos con el enemigo en su cruzada heterrorista en defensa de la masculinidad “natural”.


Javier Sáez (Burgos, 1965) es sociólogo y traductor. Es autor del libro TEORIA QUEER Y PSICOANÁLISIS, y coautor de los libros EL EJE DEL MAL ES HETEROSEXUAL y TEORIA QUEER: POLITICAS BOLLERAS, MARICAS, MESTIZAS, TRANS. Ha prologado y traducido con Beatriz Preciado el libro de Judith Butler LENGUAJE, PODER E IDENTIDAD, y con Paco Vidarte EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL de Monique Wittig. Es el responsable de la revista electrónica queer www.hartza.com. Es el coordinador, con el fotógrafo Antino, de la campaña “OSOS CONTRA EL SIDA: PELOS SÍ, A PELO NO” (www.antinoo.com). Actualmente trabaja en el Fondo Social Europeo.

Monday, May 01, 2006

MI ULTIMO ARTICULO SOBRE CINE QUEER




CIUDADANOS QUEER, PARODIA, HOMENAJE Y APROPIACIÓN FÍLMICA

“Velvet Goldmine” de Todd Haynes y “Ciudadano Kane” de Orson Welles.





“Velvet Goldmine”, el tercer largometraje del realizador Todd Haynes, sigue una estructura narrativa e incluso una serie de situaciones y personajes que, en cierto sentido homenajean, copian o parodian al clásico por excelencia del cine estadounidense “Ciudadano Kane” de Orson Welles. Haynes saltó a la fama como realizador del controvertido filme de episodios “Poison”, otro homenaje, esta vez al universo poético y homoerótico de Genet gracias al que se convirtió en uno de los abanderados del “new queer cinema”. Cambió, al menos en apariencia, de registro para introducirse en un mundo femenino atormentado y en un registro ciencia-ficción antiutópica con “Safe”, un infravalorado título de honda dureza, hermética realización y una espléndida interpretación de Julianne Moore (a la que retomaría con resultados aún más espectaculares en “Lejos del cielo”, su último trabajo estrenado y su gran salto al cine “mainstreain” con nominaciones a los Oscars incluidas).
Con “Velvet Goldime” Haynes parece dar un paso hacia el cine comercial con un retrato coral y visualmente hipnótico de algunos personajes, inspirados en la realidad, del rock-glam de los años setenta. Aunque como el mismo y los intérpretes declaran se trata ante todo de un filme sobre el derecho a la diferencia y la inestabilidad de nuestras identidades, algo que ha caracterizado siempre al cine de este inquieto y personal realizador. Estamos ante un falso documental y un filme de investigación, el retrato visualmente deslumbrante de un estilo de música, de una generación y de una serie de rutilantes figuras del mundo del espectáculo, al que se homenajea pero también satiriza y, a ratos, critica. El filme ha sido acusado de puramente esteticista y ornamental pero Haynes es seguramente uno de los menos esteticistas y ornamentales de los realizadores que saltaron a cierta fama cinéfila a partir de la eclosión del llamado new queer cinema. A diferencia del “Swoon” de Tom Kalim o el “Go Fish” de Rose Troche, los filmes de Haynes, como los de Greyson y Araki, ponen por delante el compromiso y la reivindicación a la belleza estética o la búsqueda plástica incluso cuando, como en este caso, se trate del retrato de un momento sobre la estética de la música, la juventud y el cambio de estilo, el giro hacia lo camp y lo sexualmente ambiguo de una generación. Una generación que, al menos en apariencia, o así se quiso ver desde los sectores más conservadores, basó su revolución en una cuestión de moda superficial, una tendencia que rompía con los collares y los estampados de la era hippy para sustituirlos por las plataformas, la purpurina y el rimel. Pero su propuesta fue también, aunque sólo en cierta medida, la de una “revolución sexual” que había tenido su origen más político en las revueltas del Stonewall neoyorkino de 1969. Una revolución sexual que, a pesar de sus avances formales y bajo la incisiva mirada de Haynes, en seguida muestra los endebles cimientos sobre los que se sustenta y lleva en sí mismo, al menos en algunas de sus figuras más mitificadazas, el germen de su autodestrucción.
Al principio del filme, después de su prólogo crítico-hagiográfico (un gran personaje con misterio y miserias que le llevarían a desaparecer de la escena pública) que evoca ya al filme de Welles y el pequeño falso documental con el que este también se inicia, incluye una serie de entrevistas a jóvenes donde critican “esa moda bisexual” según la cual, en palabras de Ewan McGregor:“está de moda ser gay, parecer gay pero para ello hay que hacer el amor al estilo gay y la mayoría de estos chicos no podrían. Decir que todo el mundo es bisexual queda muy bien pero no tiene ningún sentido”). Al final de la proyección privada como en "Kane" la película se quema y comienza la andadura del encargado en desentrañar un enigma.

Al periodista (Christian Bale) ya acomodado, un antiguo seguidor de la moda y el rock glam que le ayudó a descubrirse a sí mismo, se le encarga la misión de investigar al personaje estelar de Brian Slade, un ser supuestamente fascinante que encarna un irreconocible Jonathan Rhys Meyer (Match Point). El joven periodista , de aspecto algo desencantado, tras una adolescencia difícil marcada por la homofobia familiar, las dudas sobre su identidad y su aficción a la música y el estilo del glam-rock, emprende sin muchas ganas su andadura indagadora pero pronto se resucita en él cierta nostalgia por aquél mundo y aquellos días rutilantes al que perteneció. Los personajes que busca y entrevista nuestro investigador son una clarísima evocación de los que aparecen en “Ciudadano Kane”. Visita al amigo-manager, en silla de ruedas, y la esposa despechada, hosca y amargada, sentada sola en la mesa de un bar. Estos dos personajes, incluidos en atmósferas similares a los del filme de Welles, sirven a Haynes para articular largos y complicados flash-back en los que el cambio de punto de vista en esencial. El "Rosebud", palabra enigma del filme de Welles, se ve sustituido por ese broche verde que lleva el niño del comienzo y que evoca el clavel verde que portaban con orgullo los dandys del diecinueve en un filme donde la sombra de Oscar Wilde está siempre presente. Frente al misterio de Slade, su aspecto andrógino, su sensual música y su personalidad esquiva encontramos la carnalidad y actitud provocadora de Kurt Weill al que da vida un Ewan McGregor todavía en estado de gracia (márcandose de entrada un baile desafiante con desnudo incluido) Junto a ellos como Mandy, la mujer de Slade aparece una simpática e intensa Toni Collette que se ve finalmente desplazada por estos dos grandes tigres de papel masculinos del mundo de la música de los setenta que se enamoran pero no pasa mucho tiempo sin que sus poderosos y atormentados egos choquen. Haynes como en "Far from heaven" hace una crítica del papel marginal que se otorga a las mujeres en las relaciones homosociales y homoeróticas entre varones y cómo su intento de comprender y aceptar no se ve recompensado.

El homenaje cinéfilo que muchas veces deviene en parodia ha sido esencial para los realizadores de cine queer y gay independiente y un aspecto no lo suficientemente comentado por los estudiosos. La parodia de “Sunset Boulevard” (particularmente de su célebre arranque con el cadáver parlante en la piscina) de Bruce LaBruce en “Hustler White”, la que hace brevemente Gregg Araki en "Maldita generación" de la secuencia de voyeurismo de Norman Bates en “Psicosis” (el ojo en primer plano, la abertura en la pared y la ducha) muestran la memoria cinéfila y la apropiación camp. Y en términos apropiativos destaca sobre todo la revisión, en ciertos aspectos respetuosa pero también perversa que hace el propio Haynes del melodrama sirkiano (“Solo el cielo lo sabe”) en “Lejos del cielo”. Estos parciales "homenajes" no deben ser pasados por alto a la hora de estudiar el posicionamiento de estos cineastas respecto a un legado cultural visual que pesa, que les ha marcado como espectadores y cineastas, pero que son capaces de cuestionar.

Saturday, April 29, 2006

MYSTERIOUS SKIN




¿OSCURA INOCENCIA?

“Mysterious Skin”, el filme de Gregg Araki y la homosexualidad infantil y adolescente.




Acaba, por fin, de salir en castellano el DVD de “Mysterious skin” (titulada aquí “Oscura inocencia”). El último y para mí el mejor trabajo del realizador independiente estadounidense Gregg Araki (uno de los abanderados del new queer cinema) no llegó finalmente a ser estrenado comercialmente en las salas españolas a pesar de sus premios en el Festival de Gijón y en varios festivales de cine gay-lésbico de todo el mundo. La película es una dura pero también poética y fascinante reflexión sobre la infancia y la herida. Las heridas que dejan en dos chavales los abusos sexuales que sufren de pequeños por parte de un entrenador deportivo. Pero además de este tema, tratado con sinceridad y sin sensacionalismos, aborda otra cuestión aún mucho más tabú. La homosexualidad infantil y adolescente. Para la psicología oficial, tradicional o no, la elección o la orientación sexual “definitivas” se adquieren en la adolescencia o incluso después pero somos muchos los que hemos sentido siempre nuestro deseo o la elección de nuestro deseo como algo que se ha manifestado mucho antes, incluso antes de lo que podemos recordar. Y sin necesidad de que nos lo definan o “diagnostiquen”. Si esto es o no oscuro o es más o menos inocente entra en categorías de juicio que no vienen al caso. La invisibilización de la homosexualidad infantil y adolescente tiene negativas consecuencias y lleva a, entre otras muchas cosas, a que no se contemple la homofobia y la violencia sexista cuando se habla (y se hace cada vez más) del famoso “bullyng” o “acoso escolar” en las aulas. Lleva también a un mayor índice de suicidios entre los adolescentes gays o lesbianas que entre los heterosexuales o a una temprana psiquiatrización de algunos de ellos y ellas. En el filme de Araki vemos que, a sus ocho años, el chaval también siente el deseo por el cuerpo del entrenador, se siente querido por él, aunque efectivamente se pone en evidencia la irresponsabilidad de éste por su forma de manipularlo y se nos muestra los catastróficos resultados emocionales del abuso. Pero como todos los filmes de Araki va más allá de lo que aparentemente plantea. Además de reconstruir ese mundo a la vez triste y ligeramente cómico, poético (con toques mágicos) y desgarrado (no exento de crudeza) de la prosa de Scott Heim (“El corazón más oscuro de la tierra”) nos muestra la dificultad de dos adolescentes, nacidos en los EEUU profundos, de desarrollar sus sentimientos y curar sus heridas en un entorno degradado, homofóbico, hipócrita y violento, donde carecen de referentes y modelos, donde la soledad se une al peso de un pasado que les ha marcado. Uno se entrega, desde la amnesia provocada por el trauma a la fantasía, las pesadillas y la autoreclusión emocional (algo muy característico de la narrativa de Heim) y el otro a la prostitución y a una vida acelerada y algo autodestructiva. Crecen en familias desestructuradas o marcadas por la opacidad y la ignorancia hacia lo que les ha pasado y su posibilidad de encuentro con iguales es muy limitada. Aunque cuando aparece está marcada por la ternura del encuentro y el reencuentro. Cómo el increíblemente divertido y conmovedor amigo de Neill. Han nacido en pequeñas localidades donde la diferencia erótica o racial es fácilmente señalada, cuando no perseguida. Sus expectativas de futuro son o trabajos basura o estudios en Universidades donde se reproduce muchas veces la misma estupidez de la que huyen. La narrativa de Araki es como en todos sus filmes a la vez delicada y agresiva, con un espléndido montaje, un hipnótico uso del sonido y la iluminación y una reinvención del hecho fílmico desde la mirada homoerótica que ya vimos en “The living end” (sobre una pareja de seropositivos) o en “Maldita generación” sobre el triángulo amoroso poco convencional formado por dos chicos y una chica muy jóvenes y algo desorientados.

La soledad y el agujero negro de una imposible transición hacia una vida mejor ancla a los personajes del que ha sido uno de los mejores retratistas de los adolescentes queers de su contradictorio y poderoso país. Araki se supera a sí mismo con este filme complicado y arriesgado, que ya parte de una novela densa y a ratos inquietante. Realizado con algo más de presupuesto que sus anteriores filmes “Mysterious skin” confirma a Gregg Araki como un “autor” en toda regla con una marcada personalidad artística y el mismo espíritu independiente, iconoclasta y reivindicativo de siempre.

Sunday, April 16, 2006

EL ENFADO DE ANNIE PROULX


La autora de "Brokeback mountain", Annie L. Proulx ha montado en cólera porque la Academia de los Oscars no ha premiado como mejor película al filme de Lee. En un artículo publicado en The Guardian se despacha a gusto con la ceremonia, a la que me temo no volverá a ser invitada, y con los académicos a los que llama "Heffalumps conservadores". La traducción del término "Heffalumps" es compleja pero creo que está inspirado en unos personajes de ficción y es algo así como "elefantes de mente infantil". Proulx llama, como quién no quiere la cosa, "Trash" (basura) a "Crash" y acusa a la productora Lion´s Gate de influir en los votantes regalando Dvds del filme ganador. En su artículo titulado "Sangre en la alfombra roja" se mete también con los presentadores, los decorados (con un cartel de neón donde se leía "Scienciología"), las caras limousines (dice que parecía la salida del "Bingo") , los chistecitos y los anuncios y acaba definiendo todo aquello cómo paradigmático del provicianismo moral y mental. También acusa a la academia de "desconocer las verdaderas realidades sociales de su país" y de no haberse atrevido a premiar el filme basado en su bellísimo relato corto. Yo no creo que "Crash" sea una basura, y como cine me parece que aporta más que la por otro lado valiente y apreciable "Brokeback mountain", un historia real como la vida misma algo estropeada por el clasicismo de Hollywood, pero desconozco las razones por las que, si era la gran favorita, no la han premiado. No se si Proulx tiene razón, es posible, desde luego la tiene en que la ceremonía fue- siempre lo ha sido- una horterada. A mí me gusta más la interpretación de Ledger como Ennis del Mar que la afectada y teatral recreación que hace Philip S. Hoffamn del autor de "Otras voces, otros ámbitos" (no sólo escribió "A sangre fría") en la para mí discutible, aburrida y no del todo verosímil "Capote". Proulx hace un resumen despiadado, en su mordaz artículo, de la sacrosanta "fiesta del cine de Hollywood" , y nos invita , en un futuro, a fijarnos únicamente en los premios de Cine Independiente.

La polémica está servida.

Saturday, April 08, 2006

TEXTOS SOBRE GÉNERO Y OTRAS CULTURAS (2)

EL ARMARIO GITANO

issabte 12 de març de 2005.

Joaquín Montaño, de 36 años, es gay y gitano. Y habla abiertamente de las dos cosas. Ser locuaz en este tema, en medio de la niebla atávica que siempre ha envuelto esta conexión, le hace especial. Aunque él no lo ve así. "Vengo de una clásica familia gitana, somos 10 hermanos, y mi condición se me notó siempre y se aceptó". "El estereotipo que tiene sobre el tema la sociedad paya no sirve en mi caso ni en otros que conozco", insiste este vecino de Huelva.
"Mi experiencia", comenta, "es que hay mucha gente que calla o que lleva una doble vida, pero más por miedo a que el entorno le rechace que porque los suyos verdaderamente estén dispuestos a echarle fuera para toda la vida". "Lo de expulsar al hijo homosexual, yo lo conozco sobre todo como cosa de más antiguo", comenta Manuel, un gitano de Valencia con más de 60 años y con varios hijos y nietos. "Esa manera de ser, o se consideraba de artistas, o como algo muy bajo, que no era de verdaderos gitanos". "Hoy, por regla general, se ve aún algo raro; pero no tanto como deshonra para la familia, sino como que puede pasar porque es cosa de los nuevos tiempos". En la cultura gitana, históricamente ágrafa, sólo cuenta la vivencia que se transmite; es decir, que si no se habla de la homosexualidad es como si no existiera. Y así ha venido sucediendo hasta ahora.
Los gitanos españoles -entre 500.000 y más de 600.000, según la fuente consultada- encierran una gran disparidad de comportamientos individuales y colectivos. Sin embargo, los gitanos se han aferrado eventualmente a elementos conservadores de su entorno como un modo de no diluirse, de no perder trazos culturales propios. Y con desigual suerte: mientras que algunos de sus signos fundamentales se han desintegrado en nuestro país -el idioma romanó, que nadie habla ya-, han asumido como propios otros basados sólo en el terror a un cambio definitivo. Uno de éstos es la anulación pública secular de las relaciones sentimentales entre el mismo sexo. A los grandes prejuicios típicos que la sociedad mayoritaria ha mostrado en esta cuestión, los gitanos han añadido otros, como los que indican que el desarrollo de esta vivencia podría anular su organización social clásica, establecida sobre el género, la edad, la gran familia y los hijos. Por eso, cuando el Gobierno de Zapatero habla de abrir las puertas al matrimonio entre gays y lesbianas, los españoles gitanos -heterosexuales y homosexuales- lo ven como algo pensado sólo para payos, algo ajeno a ellos.
"No obstante", indica Joaquín López Bustamante, director de la revista de investigación cultural calé I Tchatchipén, "los cambios que están produciéndose en el seno del colectivo son constantes: cada vez la gente se casa más tarde, tiene menos hijos, aumentan los matrimonios mixtos y los divorcios, mengua la familia nuclear y crecen las familias monoparentales". "Estos fenómenos", opina, "antes no se concebían, y ahora forman parte de las posibilidades vitales". "Del mismo modo", apunta, "se dan también las relaciones homosexuales, y no hay motivo real para que no se asuman". "El cine, la televisión y los medios no sólo están normalizando la percepción de la presencia homosexual en la sociedad mayoritaria, sino también en la gitana", añade. Aunque poco a poco. "La sucesión generacional mejorará esto", cree.
En este sentido, Carmen Méndez, antropóloga y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, constata que los jóvenes gitanos son día a día más abiertos; pero señala que algunos, en medio de la complejidad del mundo actual, "pueden tomar modelos anticuados para aferrarse y autoafirmarse".
Una opinión que comparte Manuel García Rondón, secretario general de la federación asociativa Unión Romaní. De 53 años, vinculado desde 1975 al movimiento reivindicativo gitano, conoce de cerca los problemas que sufren los homosexuales de su etnia. "No han estado en un armario, sino en una caja fuerte", afirma. "Los que teníamos que haber hecho avanzar más las cosas hemos tenido miedo del apayamiento, de que se nos considere poco gitanos: es un fantasma horroroso". En consecuencia, "parte de nuestros jóvenes sufre una gran crisis de identidad, confunde cosas y llega a copiar modelos de conducta rancios". "Copiar es sencillo", explica, "lo difícil es adaptarse, que es lo que ha garantizado la supervivencia de nuestro pueblo". Por eso considera "patético que ahora se recuerde Auschwitz y, pese a que los nazis mataban tanto a gitanos como a homosexuales, no asumamos con normalidad esta tendencia sexual". "Decimos que luchamos por la igualdad, pero qué hipócritas seremos si continuamos la ignorancia de nuestras propias minorías". García Rondón opina que las distintas creencias religiosas, con su severidad moral, no han ayudado a levantar el manto de silencio, aunque, según la antropóloga Carmen Méndez, que ha estudiado la evolución del evangelismo gitano, "una cosa es la doctrina y otra la práctica, que acepta más, y acostumbra a graduar su flexibilidad según el pastor que esté al frente de la congregación". Hay, de hecho, presencia constatada de homosexuales gitanos evangélicos, laicos y católicos.

Camuflar el lesbianismo

"Me gustaría que dejáramos de ser cínicos", dice Josefa Santiago, gitana, de Alicante, de 34 años, que trabaja de técnico de inserción sociolaboral, "porque, pese a los cambios, se ve mucho aún lo de hacer como si esta tendencia fuera sólo cosa de gente obsesionada por el sexo". Asegura que "la homosexualidad femenina se camufla, ya que se ve menos raro que dos mujeres vivan como amigas". "Todo el mundo sabe que son algo más, claro, pero ellas y el resto hacen como si no se supiera". "Es muy complicado porque el tema no parece importar ni a payos, ni a gitanos", dice Josefa, que tiene contacto con gitanos homosexuales de uno y otro sexo que viven su condición "con angustia".
En esto coincide Eva María Tuya, una trabajadora social de Toledo y estudiante de antropología que realizó una investigación sobre el lesbianismo calé. Durante casi un año habló con gitanas lesbianas de distintos puntos de España, y en su trabajo recogió el testimonio "de 11 o 12 mujeres". Insiste en que es difícil generalizar a partir de una muestra, pero afirma que "las lesbianas pueden llegar a vivir situaciones límite", incluso recogió "un caso de gran violencia". "Lo que observé es que la que manifiesta abiertamente lo que es y quiere vivir como tal, se va lejos, porque siente que arremete contra el legado de la cultura y la familia, contra su propia madre, que la ha educado para ser perfecta esposa y madre a su vez; muchas han dejado jóvenes el colegio, no tienen formación, no van a encontrar trabajo fuera del entorno porque los payos no contratamos a gitanas. Con ese panorama, ¿cómo no van a llevar oculta la condición sexual?".
En cambio, Juan David Santiago, de 30 años, de la asociación Alicante Kalí, educador y estudiante de psicología, la hizo pública -como también Joaquín Mon-taño- en un medio específico, la revista gay Zero. Su trayectoria asociativa siempre ha estado marcada por el avance, y cree imprescindible "romper con el mutismo generalizado sobre la homosexualidad para romper con la esquizofrenia social que genera". En su opinión, "en ningún sitio dice que ser homosexual contradiga el modo de vida gitano, lo que sí va en contra es llevar a los hijos a la hamburguesería todo el fin de semana y dejarlos jugar a la consola 23 horas seguidas, que es lo que se hace mucho hoy".
"Los calós", opina, "tenemos ahora mismo un problema real mayor que cualquier otro: no hemos sido capaces aún de crear espacios sociales para comunicarnos y decidir qué es lo que queremos, hacia dónde vamos, qué debemos cambiar y cómo lo hemos de cambiar; ni las iglesias, ni las asociaciones son suficientes para esto". Y sin ello, reconoce, el terreno hacia lo laberíntico puede continuar abonado.
Las asociaciones, en otro plano
LAS ASOCIACIONES GAYS no sabrían cómo tratar la cuestión, y las ONG y asociaciones de ámbito gitano no se dedican a ella". Lo constató Eva María Tuya en su trabajo sobre el lesbianismo. Mayoritariamente, las asociaciones gitanas se dedican a programas de inserción sociolaboral, y no tratan específicamente situaciones culturales o de desarrollo personal. García Rondón, de Unión Romaní, reconoce que "debemos hacer algo, quizá fomentar la paridad de tendencia sexual en las juntas directivas". José Manuel Fresno, director de la entidad progitana Fundación Secretariado General Gitano, confirma que "no hay un programa preciso sobre esta cuestión, nuestra prioridad es trabajo y vivienda, y pensamos que aún hay mucho que hacer; nos plantearíamos algo específico si detectásemos la demanda gitana de un programa, aunque es un tema difícil, porque la homosexualidad se lleva callada". Según Fresno, "hemos tenido trabajadores y usuarios con esta condición, entendemos el vivir gitano como algo plural". Por eso, "si alguien acude a nosotros con una vivencia problemática de esta índole, le apoyamos, le vamos a acompañar al departamento social que le va a prestar ayuda".

JOAN M. OLEAQUE El PAIS, DOMINGO - 06-03-2005

Thursday, April 06, 2006

TEXTOS SOBRE GÉNERO Y OTRAS CULTURAS(1)




Terrorismo íntimo: la vida en la frontera (Gloria Anzaldúa)
El mundo no es un lugar seguro para vivir. Temblamos en celdas separadas en ciudades cercadas, los hombros encorvados, apenas escondiendo el pánico bajo la superficie de la piel, tragándonos diariamente el golpe con el café de la mañana, con el miedo a que quemen nuestras casas con antorchas, a los ataques en las calles. Encerradas.
La mujer no se siente a salvo cuando su propia cultura y la cultura blanca la critican; cuando los varones de todas las razas la cazan como a una presa. Alienada de su cultura materna, «alien» en la cultura dominante, la mujer de color no se siente a salvo en lo más profundo de su Ser. Petrificada, no puede responder, su cara está atrapada entre los intersticios, los espacios entre los diferentes mundos que habita.La habilidad para responder es lo que se conoce como responsabilidad, sin embargo nuestras culturas nos quitan nuestra capacidad de actuar —nos encadenan en nombre de la protección. Bloqueadas, inmovilizadas, no podemos avanzar, no podemos retroceder. Este retorcido movimiento serpenteante, el propio movimiento de la vida, más veloz que el rayo, helado. No nos comprometemos del todo. No utilizamos del todo nuestras facultades. Nos abnegamos. Y ahí, frente a nosotras, está el cruce de caminos y la elección: sentirnos como víctimas cuando otra persona tiene el control y por tanto es responsable y puede ser culpado —ser una víctima y transferir la culpa sobre la cultura, la madre, el padre, elex-amante, el amigo, me absuelve de la responsabilidad—, o sentirse fuerte y, en gran medida, en control.
Mi identidad chicana está forjada en la historia de la resistencia de la mujer india. Los rituales de luto de la mujer azteca eran ritos de desafío para protestar contra los cambios culturales que rompieron la igualdad y el equilibrio entre mujeres y varones, y protestar contra su desplazamiento a un estatus inferior, su denigración. Como la Llorona el únicomedio de protesta de la mujer india era el lamento. So mamá, Raza, how wonderful, no tener que rendir cuentas a nadie. Me siento completamente libre para rebelarme y protestar contra mi cultura. Por mi parte, no tengo miedo a traicionar porque, al contrario que las chicanas y otras mujeres de color que crecieron blancas, o quienes sólo recientemente han vuelto a sus raíces culturales nativas, yo estaba totalmente inmersa en la mía. No fue hasta que fui al instituto que «vi» blancos. Hasta que trabajé en mi título de master no los había tenido a un brazo de distancia.Estaba totalmente inmersa en lo mexicano, un rural, rústico, aislado mexicanismo. Para separarme de mi cultura —y de mi familia— tuve que sentirme suficientemente competente ahí afuera y lo bastante segura por dentro para vivir la vida por mi misma. Sin embargo, cuando dejé mi casa no perdí el contacto con mis orígenes, porque lo mexicano forma parte de mí. Soy una tortuga, allá donde voy llevo mi«hogar» en mi espalda.
No fuí yo quién vendió a mi gente sino ellos a mí. Y sí, aunque el "hogar" permea cada músculo y cartílago de mi cuerpo, yo también tengo miedo de volver a casa. Aunque siempre defenderé a mi raza y mi cultura cuando sean atacadas por los no-mexicanos, conozco el malestar de mi cultura. Detesto algunas formas de mi cultura, como incapacita a las mujeres, como burras, nuestras fuerzas usadas contra nosotras, vulgares y burras, portando humildad con dignidad. La habilidad de servir, afirman los hombres, es nuestra mayor virtud. Detesto como mi cultura hace caricaturas macho de sus hombres. No, no asumo todos los mitos de la tribu en la que nací. Puedo comprender por qué cuanto más teñidas de sangre anglo, mas firmemente mis hermanas de color y decoloradas glorifican los valores de su cultura de color- para compensar la extrema devaluación de la que es objeto por parte de la cultura blanca. Es una reacción legítima. Pero yo no glorificaré aquellos aspectos de mi cultura que me han dañado y que me han dañado bajo el pretexto de protegerme.
Así que no me déis vuestros dogmas y vuestras leyes. No me deis vuestros banales dioses. Lo que quiero es contar con las tres culturas- la blanca, la mexicana, la india-. Quiero la libertad de poder tallar y cincelar mi propio rostro, cortar la hermorragia con cenizas, moldear mis propios dioses desde mis entrañas. Y si ir a casa me es denegado entonces tendré que levantarme y reclamar mi espacio, creando una nueva cultura- una cultura mestiza- con mi propia madera, mis propios ladrillos y argamasa y mi propia arquitectura feminista.
Gloria Anzaldúa ("Movimientos de rebeldía y culturas a las que traicionan")
en Otras inapropiables, Feminismos desde la Frontera. Ed. Traficantes de sueños. Colección Mapas, 6.
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Tuesday, April 04, 2006

LAS RAZONES DE JO


En la Universidad de Sevilla tuve la suerte de oírle contar sus deliciosos cuentos a viva voz. Y también de conocer a una escritora a descubrir, por todos y sobre todo por todas aquellas que no la conozcan ya. Su nombre Isabel Franc (séudonimo en otros libros Lola Van Guardia) . Una pluma cálida y con un humor caústico. Recomiendo "Las razones de Jo" (Editorial Lumen), para los que amaron u odiaron "Mujercitas". Una maravillosa apropiación paródica y deconstrucción reivindicativa del libro de Luisa May Alcott, al que satiriza con implacable lucidez. Ironía, autoafirmación femenina, reivindicación de la diferencia. El humor crítico y la calidez se dan la mano en su suelta y fresca prosa, dándole la vuelta a casi todos los aspectos del original literario (curiosamente recomendado por la editorial en la misma solapa del libro ) en que se basa. Además es una interesante reflexión sobre la escritura, sus dificultades, sus estrategias y su función tanto humana como social . Hablaré más de esta maravillosa novela, en las antípodas de la literatura-ladrillo española más aplaudida por la crítica, en una próxima entrada.

Sunday, March 26, 2006

RECORDATORIO


EN MEMORIA DE ELOY DE LA IGLESIA


Ha muerto Eloy de la Iglesia. Un director que marcó como pocos un momento clave de nuestra historia reciente: la transición democrática y la relativa conquista de libertades que fue suponiendo y que él plasmó precozmente en el cine. Eloy fue un realizador a la vez maldito y extraordinariamente popular. Sus temas eran altamente espinosos pero su accesible narrativa buscaba la complicidad del público. Introdujo por primera vez, a finales de los años setenta, temas entonces tabúes como la delincuencia juvenil, la desestructuración social a través del paro y el consumo de drogas, la homosexualidad (y la homofobia de derechas y de izquierdas), la cuestión del nacionalismo vasco, y todo ello a veces en una misma película. Títulos como “Los placeres ocultos” o “El diputado” fueron sonados escándalos y provocaron encendidos debates por mostrar protagonistas gays, contextos sociales convulsos y atrevidas escenas de sexo cuando el dictador estaba recién muerto y la "Ley de Peligrosidad y Rehabilitación social" todavía vigente. Todo el mundo ha oído hablar de otro éxito-escándalo de su cine “El pico”, convertido en trilogía. Su cine fue acusado de demagógico, panfletario, sensacionalista, morboso y hasta populista. A pesar de ello, recientemente, se han reivindicado algunos aspectos de su obra y algunos de sus mejores títulos han sido revalorizados, muchas veces desde la crítica cinematográfica extranjera. La frescura y el desparpajo de sus imágenes, su cálida mirada sobre los personajes y su radicalidad política- que en sus filmes se fue diluyendo- quedan en la memoria de la valentía creadora de los años setenta y ochenta. Hizo algunas películas de las que se llaman alimenticias (destinadas a un gran éxito comercial), como su adaptación de la obra teatral “La estanquera de Vallecas”, y algunos títulos decididamente minoritarios, como su particular versión de la obra de Henry James “Otra vuelta de tuerca”. Se adelantó a Almodóvar en su forma de retratar sectores, grupos sociales y minorías que habían estado ausentes en el celuloide oficial patrio. Aunque su tono, su estilo y su forma de contar no tengan nada que ver. Su cine fue tachado de efectista, tremendista y voluntariamente “generador de polémicas”, su relativo descuido en la planificación de algunos filmes y su atrevimiento en cuestiones de erotismo filmado fue descalificado bajo la sorprendente etiqueta de “la estética del calzoncillo”. No obstante, hoy día, cuando siguen vatiendo recórds de taquilla las sucesivas entregas de la saga de “Torrente” y su gruesísimo trazo no está de más recordar que al menos el cine de Eloy intentó ser honesto, fiel a sí mismo y su particular visión del mundo. Es probable que algunos de sus títulos no hubieran sido posibles en el variopinto panorama del cine español actual. Y eso ya nos dice algo. Estuvo muchos años ausente de la filmación por diferentes problemas, algunos de ellos de salud, e hizo una breve y sólo mediocre reaparición con su ligera adaptación de “Los novios búlgaros” de Eduardo Mendicutti. Eloy, no obstante, nunca dejó de ser respetado por sus colegas de profesión, bastante menos por la crítica especializada, y fue muy querido por las generaciones de cineastas o guionistas jóvenes que llegaron a, tuvieron la suerte de conocerle. Su desaparición, aunque para algunos fuera ya un dinosaurio del cine español, nos deja otra pregunta incómoda: ¿qué más podría habernos dicho Eloy sobre el momento y el país en que vivimos, sobre el aquí y el ahora? No hay respuestas fáciles. Hasta siempre, inconformista.


Eduardo Nabal

Sunday, February 19, 2006

ARTICULO DE JAVIER SAEZ SOBRE LA PANDEMIA DEL SIDA EN LA ACTUALIDAD

LAS PANDEMIAS NO TIENEN GLAMOUR

Javier Sáez

Algo falla en la política de prevención contra el sida en el Estado español. Este año se cumplen 25 años del inicio de la pandemia y España sigue siendo el país con la tasa de infectados por VIH más alta de Europa occidental (0,7%, es decir, casi 300.00 personas según ONU SIDA).

La situación de l@s pres@s es muy grave, con más de un tercio de la población reclusa infectada, sin que a nadie parezca importarle. La infección por prácticas heterosexuales sigue aumentando cada año, ante el silencio cómplice de las autoridades. Éstas siguen sin abordar la regulación y los derechos de las prostitutas y chaperos a ejercer su trabajo en condiciones de protección y seguridad como trabajador@s que son, como ha denunciado el colectivo Hetaira numerosas veces.

Parece que la política del gobierno Zapatero es continuidad de la de Aznar: decir no a todo y esconder la cabeza. No a las drogas, no a la prostitución, no a l@s inmigrantes. Esas cosas no dan glamour. La pandemia del sida no es una prioridad de este gobierno. Las campañas son débiles, poco creíbles, y no llegan a la población. Poca gente sabe que ya existe la posibilidad de hacerse la prueba del sida en algunas farmacias, o en cualquier centro de salud. Se supone que es una iniciativa del Plan Nacional contra el sida, pero sencillamente el mensaje no llega a quien debería llegar.

Es increíble que en España no haya aún un registro de personas infectadas por VIH, sino sólo de aquellas que desarrollan la enfermedad. El Ministerio de Sanidad hace trampas y miente a la opinión pública cuando afirma que el sida baja. Carlos Cabezón, Secretario General de Madrid Positivo, desvela esta mentira con claridad: “el Ministerio no dice que en realidad hay más casos de infección por VIH. Si los enfermos no fallecen, y la enfermedad no se cura, es imposible que descienda [el sida]” (DIAGONAL, nº 22, 19 de enero 2006, pág. 38).

Se necesitan campañas explícitas, claras, constantes. En la televisión en la radio, en los institutos, en la calle. Hay que explicar cómo chutarse, porque la gente va a seguir tomando drogas, como ha hecho siempre. Hay que informar claramente de las vías de contagio, hablar en los anuncios de pollas, culos, coños, jeringuillas y sangre, no poner fotos alegóricas de pies desnudos y cristales. Hay que hablar del sida entre las mujeres, y dejar de invisibilizar a las lesbianas. Hay que prohibir a la iglesia católica que siga emitiendo mensajes irresponsables contra el uso del preservativo, y perseguirla penalmente, dado que sus declaraciones suponen un delito contra la salud pública. Hay que combatir la falsa opinión que se ha extendido en la sociedad (y eso incluye a la comunidad gay) de que el tratamiento con medicamentos hace llevadera la enfermedad y evita que sea mortal. Ese rumor ha alimentado enormemente las prácticas de riesgo en los últimos años. Hoy en día podemos ver en las saunas y los cuartos oscuros a mucha gente follando a pelo. Los chats de barebacking están a tope de personas buscando sexo sin preservativo.

Parte de la culpa de esta situación la tienen algunos empresarios gays, que siguen sin facilitar preservativos ni lubricante gratuitamente en sus locales. Y parte de la culpa es de nuestra propia comunidad, de nuestra incapacidad para abrir un debate sobre lo que está pasando, o de hablar entre nosotros del tema.
Las asociaciones GLTB están haciendo una labor muy valiosa y útil de información y de asistencia. Son las únicas que se preocupan de ir a los locales a poner carteles, de ofrecer información, de repartir preservativos, de atender dudas en sus diferentes servicios de asistencia. Pero es vergonzoso que una vez más la prevención la tengan que hacer organizaciones pequeñas, casi sin medios, ante la pasividad y el silencio de unas autoridades sanitarias irresponsables y cobardes.

La comunidad gay puede hacer al menos una cosa: no ser cómplice de ese genocidio encubierto, y cuidarse a sí misma. Nosotros sí sabemos cómo protegernos. Es sencillo: utiliza el preservativo.



Javier Sáez (Burgos, 1965) es sociólogo y traductor. Es autor del libro TEORIA QUEER Y PSICOANÁLISIS, y coautor de los libros EL EJE DEL MAL ES HETEROSEXUAL y TEORIA QUEER: POLITICAS BOLLERAS, MARICAS, MESTIZAS, TRANS. Ha prologado y traducido con Beatriz Preciado el libro de Judith Butler LENGUAJE, PODER E IDENTIDAD, y con Paco Vidarte EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL de Monique Wittig. Es el responsable de la revista electrónica queer http://www.hartza.com/. Es el coordinador, con el fotógrafo Antino, de la campaña “OSOS CONTRA EL SIDA: PELOS SÍ, A PELO NO” (http://www.antinoo.com/). Actualmente trabaja en el Fondo Social Europeo.

Tuesday, February 07, 2006

TRANS in SITUS y otros panfletos

Ayer se inauguró en la Universidad de Burgos (entrada de la Biblioteca Central) la exposición de la artista burgalesa Susana Rioseras. Bajo el título "Trans in situs y otros panfletos" recoge una muestra de su obra escultórica, pictórica y algunos fotomontajes. También una instalación donde se muestra y reivindica la presencia, a veces ninguneada, de las mujeres en cuanto artistas o de las artistas en cuanto mujeres. Pero no voy a explicar nada aquí porque creo que sus obras hablan por sí solas. Reivindica la función sociopolítica del arte. Y yo me pregunto ¿no tiene todo el arte, para bien o para mal, una dimensión política?. Id a verla, es recomendable.